João Emanuel Carneiro, luego en sus inicios en novelas, fue apadrinado por uno de los mejores teledramaturgos brasileños (Sílvio de Abreu) al presentar la sinópsis de Chocolate que finalmente se convertirió en un suceso del horario cómico con el título de Da cor do pecado (El color del pecado, para los hispano-hablantes). Hoy enfrenta el desafío de encarar la mayor agenda-setting de Brasil: la novela de las 8, que determina el repertorio de temas que el país entero pondrá día a día en discusión.La fórmula de Da cor do pecado (1), primera novela del autor que ya estaba formándose en el séptimo arte, fue simple. Basada en la estructura de un folletín tradicional y sobrecargada de humor infantil y delirante se convirtió en un boom del horario de las 7, aquel en el que los brasileños cenan y siguen novelas de reojo, comedias frescas y leves que no requieren de excesiva atención. No obstante, la historia repleta de estereotipos casi "mexicanos" alcanzó una audiencia digna del horario estelar incluso en algunos países a donde fue exportada.
Si bien la principal característica de la telenovela brasileña han sido su realismo, sus temáticas contemporáneas y su público heterogeneo (a diferencia de la novela tipo latinoaméricana, sobre todo destinada a "mujeres clase C"), siempre se ha visto fuertemente influenciada por los clichés originarios del género. Y es con el reciclado de estos clichés que, poco a poco, este joven autor va conformando su estilo. Además, en su trabajo se destaca el ritmo frenético que obtuvo de su trabajo en cine y el humor que nos hace pensar en sus tiempos de ayudante de caricaturista, cuando sólo tenía 12 años de edad.
Desde Quatro por quatro (1994), de Carlos Lombardi, ninguna novela de las 7 alcanzó el suceso de Da cor do pecado, ni siquiera el siguiente trabajo de Carneiro: Cobras & lagartos (2006) que tuvo la difícil tarea de recomponer el horario caído por el fracaso de Bang Bang (2005), novela de Mário Prata. El ritmo agilizado y los vuelcos truculentos en el texto de Emanuel se vieron en su dupla con el director Wolf Maya, en una trama urbana que tuvo como base la discusión de valores éticos, teniendo como resultado la típica lucha entre el bien y el mal. Así, la discusión moral pasaría a ser tema frecuente en sus novelas y la base de su primer novela en el horario estelar.
Ya desde Da cor do pecado llamó su atención la sensación causada por los villanos en el público, tema que también inquietó a Sílvio de Abreu al escribir Belíssima (2006) y a Gilberto Braga con Paraíso tropical (2007). Estos posibles cambios en la moral brasileña inspiró en Carneiro la idea de una novela en la que el bien y el mal no se ven a simple vista, surgiendo así la idea de Karma, más tarde titulada Juízo final hasta finalmente pasar a ser A favorita.
El desafío de una trama de suficiente profundidad y seriedad se cumplió. Con la actual A favorita se vio una novela mucho más adulta, acorde a las demandas del horario, y sorprendentemente osada en su planteo. ¿Cómo saber quién dice la verdad? fue el slogan de la historia de Flora y Donatela, dos compañeras en una dupla de música country que acaban separadas por un crimen misterioso. Donatela se casa con un importante empresario, Flora se convierte en la amante del marido de su amiga y tiene una hija con el magnate. El hombre es asesinado y Flora acusada por el crimen. Después de 18 años de prisión, el personaje de Patrícia Pillar sale a luchar por el amor de su hija, criada por Donatela (Claudia Raia). Bien, la historia de la ex-presidiaria en busca de la hija es bastante conocida. Inclusive el estilo de los personajes se plantea de una forma muy trillada. Pero la novedad aquí es la ambigüedad. No hay villana ni protagonista, hay dos mujeres principales que buscan ser "la favorita" de Lara (Mariana Ximenes, la hija) y, indirectamente, del público espectador de la novela. Es en ese planteo de suspenso y ambigüedad que el autor convirtió un argumento poco-original en un policial, éxito de crítica, no así de audiencia, totalmente desconcertada por la novedad.
El mismo João Emanuel Carneiro reconoció que mujeres de clase media le afirmaban no ver la novela porque no la entendían. Y, en su idea original, es una trama que llama al espectador a pensar, a participar activamente en el decorrer de los capítulos, una verdadera delícia para los más analíticos del género.
Tal vez el error haya estado en las tramas paralelas: totalmente inexistentes en un primer comienzo, lo que también inspiró críticas de Sílvio de Abreu (responsable de grandes éxitos como A próxima vítima o Torre de Babel), ahora en rol de espectador, lamentado por el desperdicio de elenco. Aguarden, estaba todo friamente calculado, había que esperar al segundo acto (?). Así es, A favorita ya desde su inicio fue pensada en tres actos: el primero, en el que nadie sabe quién es quién; el segundo, en el público conoce quién es la protagonitas y quién la villana; y tercero: cuando los personajes de la historia conocen la verdad. Durante el primer acto la novela fue altamente centralizada en los pocos personajes centrales y en el segundo (que actualmente es exhibido en Brasil) empezaron a despegar los personajes secundarios, importantísimos en la teledramaturgia brasileña. Así mismo, con los esclarecimientos, la audiencia creció y la novela pasó a ser un folletín tradicional. No obstante, el autor defiende su osadía: "Admito que el formato fue un riesgo, sí, pues la televisión es viva, podía no gustarle al público, podía dar errado. ¡Pero lo diferente es interesante!".
Carneiro no duda en desafiar al público. Ya en Da cor do pecado consiguió el incremento de audiencia al matar a Alfonso Lambertini, un personaje muy querido por el público. Ahora, después del estreno de A favorita, escogió como la vil asesina a la que desde un comienzo concentró la preferencia del público. "Esta novela es una provocación al público, pues huye de lo obvio", sostiene. Tampoco es de extrañar el efecto tan bien logrado en la resolución del misterio, teniendo como protagonistas a a Claudia Raia y Patrícia Pillar. Ambas supieron la verdad sobre sus personajes luego del estreno y junto al trabajo de Ricardo Waddingtone (el director), consiguieron despistar pero dejando fuertes indicios de lo que ocurriría después.
Si hubo algo que no resultó de la mejor manera fueron los cambios repentinos en la personalidad de los personajes de Cobras & lagartos, desprovistos totalmente de credibilidad. En una novela de las ocho, esto no podía suceder. El mismo Ricardo Waddingtone reconoció la demanda de realismo por parte del público y afirmó que -en los tiempos actuales- la musa de la teledramaturgia, Janete Clair (2), estaría desempleada.
Finalmente, João Emanuel Carneiro va definiendo su estilo como a lo que yo llamaría "autor cliché". Su principal característica parece ser la sobre-explotación de estereotipos del folletín tradicional con los clásicos papeles de la villana y la mocinha (3), paternidades cambiadas, contrastes sociales y luchas por el poder; pero reinventando todo esto en una fórmula innovadora y llamativa como resultó A favorita, con una agilidad absorvente y un entrelazado de capítulos que nunca pierden el hilo ni la atención. En pocas palabras: el reciclado de clichés del género de telenovela, con humor (muy presente en las dos primeras novelas del autor y ahora en el segundo acto de A favorita) y un espectador activo del siglo XXI. Exquisito para los paladares afilados y agotador para el público convencional.
(1): Da cor do pecado (2004) contaba la historia del amor prohibido entre una mujer negra de clase baja y un blanco heredero de un imperio millonario. De aquí, el carácter tradicional y convencional de su formato.
(2): Janete Claire es una de los propulsores de la primer etapa en la historia de la teledramaturgia brasileña, la etapa anterior al surgimiento de la Rede Globo, en la que la novela era más fiel al estilo latinoamericano convencional, salvando las distancias. Es, para muchos, la mejor dramaturga de la telenovela brasileña.
(3): mocinha es la denominación popular de la protagonista de novela en Brasil.
