No en balde Walcyr Carrasco no quería revelar detalles de su ‘nueva’ trama: ya nos la sabemos de memoria. Basada en Mildred Pierce, que a su vez inspiró
Vale todo (1988),
Verdades secretas, debuta con una historia demasiado conocida: Carolina (Drica Moraes) descubre que Rogelio (Tarcício Filho) tiene una doble vida y decide mudarse con su madre Hilda. Arlete, la hija adolescente, quiere ser modelo y…
Carrasco se repite y repite motivos conocidos como el de la madre abnegada (Raquel Accioly), la hija con pretensiones y ‘nombre de pobre’ (Maria de Fátima), chica pobre en colegio de ricos (Aninha,
Chocolate con pimienta) y las fieras del mundo de las pasarelas (El diablo viste de Prada).
Hasta las inflexiones de la Moraes, en el papel protagonista, recuerdan las de Regina Duarte en la ya mítica novela del año 88.
Aun así, queda un inexplicable sabor de ‘quiero más’. Y digo inexplicable, porque ni el tema mil veces visto de la moda, ni la exposición (más tibia de lo deseable), convidarían a seguir con la Novela de las 11.
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| Infidelidad descubierta... |
Quizás sean las atmósferas, muy bien trabajadas por Mauro Mendonça F. y cía.; el aire ‘cálido’ y básicamente orgánico de todas las escenas, y ese toquecito ‘humano’ en cada una de las criaturas (eso no las hace menos ‘hijas’ de Walcyr, que como mismo brilla en par de diálogos agudos, sobre todo en el ‘ala fútil’ de la trama, se pierde cuando trata de imprimir mayor densidad a algunos sus parlamentos).
Un ritmo reposado. Sin altisonancia. Como quien teme quebrar el silencio de la noche y busca al mismo tiempo hacer potable un tema indigesto es perfecto para el horario. Nadie habla alto. Los gritos y los dramas son moderados. Y la banda sonora lounge nos lleva de la mano al reino de la madrugada…
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| 'Hada madrina...' |
La única estridencia que se permite el director viene cuando el capítulo ha transitado ya ¾ partes y necesita presentarnos una agencia (creíble) de modelos. Visky (Rainer Cadete) una ‘loca’ simpática y de bien, pega tres o cuatro gritos y se nos presenta en toda su efervescente expresión ¡con derecho a baile y todo! y la edición dinámica a tono con el mundo que retrata.
Él, es el responsable de descubrir a Arlete y el que le abre las puertas a Fanny Richar (Marieta Severo), la inescrupulosa matriarca de la moda, que no dispensa comentarios ácidos y algunas pullas bien directas.
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| Modelos... |
Los demás personajes emergen incidentalmente, pero es obvio que la historia trae más (y quizás con ello y su desarrollo mismo caiga en otras rutas mucho menos transitadas).
No deja de ser osado, cuando pone a Rodrigo Lombardi (Alex), en un desnudo literalmente trasero (foto), después de una muy coreografiada escena de sexo que parecía enseñarlo todo, sin en realidad mostrar nada.
Pero es una osadía calculada, pues como mismo pasó con
El astro (2011) y la pompas de Thiago Fragoso, se volvió ‘trending topic’ en el Twitter y asunto de todo sitio de farándula.
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| 'Talentos' a la vista... |
El autor sigue didáctico y nos da algunas escenas-diccionario, explicando la terminología de mundo ‘fashion’. Tanto insiste, que descuida hasta su propia lógica: Carolina pregunta en la agencia un término que, según ella, conocía de tanto oír hablar de moda. Incluso se vuelve descuidado cuando pone en dos bocas diferentes la misma muletilla: ‘menos, fulano, mucho menos’.
De estreno en la Globo, Camila Queiroz (Arlete) (foto) no tuvo que actuar mucho. Pero seguro se echó al público en el bolsillo. Su aire justifica el mote de Angel, que usará a partir de ahora. De Drica ni se diga. Difícil imaginarse a otra actriz en el papel, menos a Déborah Secco, que no pega ni por edad, ni por dotes actorales. Lo que sucede conviene.
Lombari consigue el tono sombrío que requiere el personaje (ante todo gracias a su voz y su personalidad imponente).
Mucho menos orgánico fue Reinaldo Giannechini (Anthony). Las cuatro frases que soltó sonaron todas falsas. Como de actor figurante. Marieta Severo (Fanny) no acabó de masticar bien sus bocadillos y contrastó con su marcada pronunciación carioca.
Un detalle, la novela no tubo abertura. Pero sí nos presentó una despedida, con imágenes de modelos, en ambientes entre lo chic y lo decadente. Los créditos iniciales se insertaron sobre las imágenes en el mejor estilo ‘serie’.