Pura casualidad. Así entraron Benedito Ruy Barbosa, Lauro César Muniz, Gilberto Braga, Silvio de Abreu ¡hasta el idolatrado João Emanoel Carneiro! en el mundo de la telenovela.
Paradoja. Karma en contrario. Injusticias de la vida... ¿Qué? Tanta gente que hoy quiere y no puede y todos ellos que lo hicieron sin pensar...
Los responsables de lo que tanto amamos y seguimos, desandaron muchas rutas antes de tomar el siempre difícil camino de la televisión.
Pero lo que es peor, a pesar de ser artífices de una industria y toda una cultura, incluso maestros de una forma única de decir y hacer, continúan sin pisca de pasión. Al menos eso parece.
La mayoría insiste en el poder del vehículo y de la gran audiencia base. Pero ninguno parece vivir el 'sueño de sus vidas', porque ninguno sencillamente parecía tener uno.
¿Cuál sería el único factor de insistir en la ingrata carrera de guionista? Uds. adivinaron: el dinero. Única y exclusivamente el dinero.
La fama enferma. Pero no siempre es buena. Bueno es viajar a París y ganar dinero sin trabajar durante largos períodos de vacaciones...
Personalmente no entiendo alteraciones tan radicales de vocación. No creo en ellas sencillamente. Uno, se dispone desde siempre a ser algo y eso es lo que persigue o busca. Sin embargo, estos autores tuvieron evoluciones tan meteóricas, a veces desde profesiones sencillamente groseras y nada artísticas...
El milagro sucede. Nadie nace sabiendo. Y el diamante en bruto se pule. Que lo digan ellos, los cuales, a veces ni eran debidamente escolarizados y aún así mostraron una intuición bárbara para el (melo)drama y con él, para la psicología humana.
Para colmo la mayoría ingresó en el mundo de la TV por motivos fútiles, curiosidad o por evidente nepotismo.Y ahí permanece contra viento y marea, sin chances a terceros. Si la TV de antaño fuera la de hoy, muchos de ellos difícilmente habrían tenido un chance... ¿Qué creen? Echemos un vistazo.
Ejemplos:
“Al contrario de otros autores capaces de pisarle el cuello a la madre con tal de escribir novela nunca tuve ganas y continúo sin tener. Lo encaro como un trabajo. Usé la novela para hacer una especie de mapa de mis obsesiones”, - fue lo que dijo Aguinaldo Silva a los autores del libro A continuación, escenas del próximo capítulo de André Bernardo y Cintia Lopes (en portugués A seguir, cenas do próximo capítulos) cuando le preguntaron sobre el tema.
La idea de Glória Perez tampoco fue hacer novelas. De hecho nunca había visto una por completo, pues pasó su infancia en Acre, donde no tenía televisor y al irse a vivir a Río, se dedicaba a los estudios (cursó historia en la UFRJ, también derecho en la UNB, alternando de noche con filosofía).
Por eso, cuando Janete Clair, le puso la prueba se las vio negra. Su idea original era escribir cine (claro) o los especiales de TV. Por casualidad supo que la Maga de las Ocho buscaba – por primera vez en su vida – un colaborador. Se lo dijo Cecilia la nuera y decidió entonces llevarle un capítulo de Malú mujer, que había escrito, pero nadie había visto…
A la Clair, le gustó y le pidió desarrollar una historia convencional sobre una criada embarazada, que vuelve a los años a tomar desquite del hijo del patrón. Muy a su estilo. Perez logró lo que no había conseguido nadie y ahí está para contar la historia.
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| Silvio de Abreu, Fernanda Montenegro y Gilberto Braga, colegas y amigos |
El otro ‘pupilo’ de Janete, Gilberto Braga, iba a ser oficial de la marina. O eso creía en la adolescencia, hasta que el colegio militar, rápidamente fue sustituido por uno civil (paradójicamente porque Braga no supo hacer una redacción con calidad… ¡quién diría!).
Pasó la facultad de Letras de la PUC/RJ. Fue profesor de la Alianza Francesa. Aunque la madre quería que fuera diplomático. Incluso hizo crítica de teatro en O Globo. De profesor se sentía bien, pero… pagaban mal y descubrió la posibilidad de hacer un Caso especial… que era mejor remunerado y dijo “voy a tratar”.
Conocía a Daniel Filho del Club Campestre, que frecuentaba. Su pareja Edgar Moura Brasil le recomendó adaptar La dama de las camelias. Recibió ayuda de Oduvaldo Vianna Filho (Vianinha). “Dijo que tenía excelente diálogo. No sabía que podía escribir (!). Lo hice enfocado en el dinero”, afirmó el autor de Vale todo a la misma fuente.
“Mi gran pasión era el cine”. Por ello pensó que la TV sería apenas algo de medio a fin. Pero tras el éxito de Dancin’ Days, se dio cuenta que era bobo. “El salario, la repercusión, cuando hay éxito, es bien placentera”. Se puede viajar, disfrutar, tras el fin. "Tengo un condominio que pagar", dice siempre.
Por él, sólo escribía miniseries. Pero no son redituables.
Lauro César Muniz – menos conocido por la nueva generación, salvo por Poder paralelo de la Record – empezó en las lides noveleras en 1966 invitado por el director Dionisio Azevedo. Se estrenó con Ninguém crê em mim (Nadie cree en mí). No sabía escribir novelas y tuvo que echarle un vistazo a las de Ivani Ribeiro, que ya había acumulado experiencia (en radio y TV). Ganó el Premio de mejor novela, pero el director Walter Avancini, siempre ríspido, le espetó en la cara que no lo merecía. Y era verdad, porque no conocía la técnica de la novela, según reconoce el propio Muniz, cuya vocación original era el teatro y esa veta marcó su extensa obra televisiva (no siempre acompañada por el éxito en virtud de ello).
Dias Gomes (El bien amado, Saramandaia, Roque Santeiro), fue actor de radio y dramaturgo de peso, antes de ‘descubrir la TV’. La Globo fue la tabla de salvación ante la persecución de la dictadura. La emisora buscaba darle un toque ‘cultural’ a su programación seriada y contrató al dramaturgo comunista, que ni por eso renunció al empleo en el monopolio. Nadie puede rechazar 30 millones de espectadores, decía él (y de paso varios millones en el banco).
Marcílio Moraes (Vidas opostas, colaborador de Roque Santeiro) fue profesor, traductor, periodista, crítico de teatro, publicitario, revisor, redactor de diccionarios, etc. Pero terminó como autor de TV (hoy contratado por la Record, que sólo requiere un paso por la Globo para colocar en plantilla).
Benedito Ruy Barbosa limpió pisos, vendió café, fue periodista y publicitario. Tuvo a su cargo la selección de libretos originales de Colgate-Palmolive para su adaptación brasileña.
Su padre era dueño de A voz de Vera Cruz, un diario local. Tras su muerte, tuvo que abandonar los estudios y mantener la familia. A los 17 se muda a São Paulo, donde fue verdulero, limpia pisos, tenedor de libros de una firma comercial. En 1954 pasó por concurso a trabajar de revisor en el diario O Estado de São Paulo. Enseguida se volvió reportero deportivo del Última hora y Gazeta esportiva.
En 1959, escribió la pieza Fuego frío estimulado por el mentado Vianinha. Eso le valió el premio de autor revelación de la Asociación Paulista de Críticos de Arte. Se conocieron en una pieza de Oduvaldo. En 1961 hizo la primera biografía de Pelé: “Eu sou Pelé”. En 1966 por la obra de teatro fue convidado a trabajar como script-editor, por la Denison Propaganda para escoger los libros de la Colgate-Palmolive a realizar.
De ahí a escribir telenovelas, fue un paso. Tuvo que asumir la adaptación La venganza del judío, rebautizada como Somos todos hermanos por las protestas de la comunidad hebrea. Y aún sigue.
Manoel Carlos, vino del mundo de la radio (que como pasó en Cuba nutrió la naciente televisión). Como actor hizo un sinfín de programas. Primero en la TV en vivo y luego en la grabada. Hasta que a los ¡45 años! desembarcó en el puerto de la telenovela.
Sílvio de Abreu también actuó. Se graduó de escenografía en la escuela de Arte dramático, de la USP/ SP. Quizás por eso sus sinopsis son tan detalladas en este aspecto. Pasó por el cine. Como asistente de dirección, director e incluso director de pornochanchadas (género popular).
En 1971 asistió a Carlos Manga. En 1974 dirigió Gente que transa. En 1975 Cada um dá o que tem (qué título). En 1977 Elas são do baralho. Hasta que en el 77 la Tupí lo invita a escribir la versión de Éramos 6.
Leyendo los guiones de Ivani Ribeiro (!) descubrió el mismo placer que sentía leyendo teatro. Y aunque su primera novela global fue un fracaso, la emisora lo mantuvo y así en los 80 revolucionar la novela de las 7.
Antônio Calmon también pasó por el cine. Walter Negrão (el más prolífero) también quería actuar y constantemente insistía que lo llamaran, hasta que Silas Roberg, lo llamó y le dijo: “siéntate que te enseñaré a escribir” (¿cómo? me pregunto). Tenía 18 años y escribió una pieza para el Gran Teatro Tupí y nunca paró. Fue periodista.
João Emanoel Carneiro (foto) escribía desde joven y a los 19 años ya participaba en guiones de cine. Quien lo invita a escribir TV fue Daniel Filho (A Muralha con Ma. Adelaide).
Maria Adelaide Amaral era autora literaria y dramaturga. Según ella, la Globo no invita a nadie que no tenga un nombre previamente acuñado. Su extensa producción literaria indica su obvio propensión a la escritura.
La misma que tuvo Walcyr Carrasco, autor de ¡32 libros! (¿en qué tiempo?). Según su propio testimonio siempre tuvo la TV en la mira y finalmente lo logró. Antes pasó por la prensa novelera y otro tipo de revistas. Y aunque empezó la universidad (historia), no la terminó…
‘Tele-astas’ ‘más profesionales’ no siempre fueron buenos. Ahí están Elizabeth Jhin, Ana Ma. Moretzsohn y Cristiane Friedman, productos de la Casa de Creación Janete Clair (aunque antes ya sirvieron en otras áreas).
Carlos Lombardi debutó tempranísimo en las pantallas. A los 20 años ya estaba haciendo su primera novela en la Tupi y luego pasó en la Globo, donde obtuvo temprano éxito que no supo administrar, según palabras textuales. Antes dio clases en la universidad y fue vendedor.
De tan franco, el actual autor de la Record, llega a ser descarnado y declara que hoy escribir novela se ha vuelto una carga y que jamás le preocuparon las opciones políticas de sus patrones, pues encaraba la escritura como un trabajo.
"Trabajar para mí es sostener a mis hijos", - dijo él en el libro citado. "Es mi trabajo el que paga los planes de salud", - afirmó.
Para él, de poder mantener el status y el patrón de vida, la mayoría de los autores abandonaría el oficio. Mis hijos ya se acostumbraron a un modelo de vida.. y debo honrarlo.
De tan franco, el actual autor de la Record, llega a ser descarnado y declara que hoy escribir novela se ha vuelto una carga y que jamás le preocuparon las opciones políticas de sus patrones, pues encaraba la escritura como un trabajo.
"Trabajar para mí es sostener a mis hijos", - dijo él en el libro citado. "Es mi trabajo el que paga los planes de salud", - afirmó.
Para él, de poder mantener el status y el patrón de vida, la mayoría de los autores abandonaría el oficio. Mis hijos ya se acostumbraron a un modelo de vida.. y debo honrarlo.
| La generala y el pupilo |
Otro ejemplo parecido es el de Vincent Villari. Aún más joven que Lombardi, ganó notoriedad al pasar en un concurso para seleccionar nuevos escritores en un Taller de la Globo. El reto era adaptar el poema A quadrilha de Carlos Drummond de Andrade.
Cuando Ma. Adelaida Amaral (foto), lo leyó enseguida lo fichó y lo puso a colaborar en Ángel malvado. Luego en La muralla, Los Maia, 7 mujeres.
João Emanuel Carneiro, avisoró el talento y colaboró en El Color do Pecado, Cobras y Lagartos y La favorita. En 2010, volvió con la Amaral en Ti Ti Ti, y en 2013 firmó su primera novela como el autor Sangue bom. Está entre las grandes promesas… pero como va la cosa, difícil que se desarrolle igual que todos los que lo antecedieron.
Hombre de TV 100% fue Cassiano Gabus Mendes (otro grande). Los medios le corrían por las venas. Su padre trabajaba en la radio y era natural que se decantara por los medios. En 1976 entró en la Globo con Ángel malo (versión original). Pero antes ya había hecho de todo. A él se debe, en gran medida, la actual novela brasileña, pues fue su idea crear Beto Rockefeller.
La finada Andrea Maltarolli, pasó por la historia y la comunicación social y se enamoró de la TV, pues una amiga suya, era vecina de Antônio Grassi, el actor, que botaba en la basura los guiones que le tocaba hacer. Ella los tomaba y así aprendió.
Leonor Bassères (colaboradora de Gilberto Braga), se unió al gremio tras pasar por el magisterio y adaptar Agua viva (1980) al formato literario. Gilberto la convidó a asistirlo en Brillante (1982) y así fue hasta 2004, cuando falleció aún co-escribiendo Celebridad. Según dicen su especialidad eran las damas chic.
Íris Abravánel era... mujer de millonario. Hasta que un día, decidió escribir novelas... Con la mujer del jefe no se discute. Más cuando él paga la historia...
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| A la antigua, la Maga escribiendo (detalle, escribe un guión en columnas, redactado previamente ¡a mano!). Janete Clair: una pasión verdadera |
Creo que por la proyección y los alcances, sólo Janete Clair e Ivani Ribeiro llegaron a amar realmente lo que hacían. Por eso lo hacían bien y lograron tantos éxitos.
Pero ni ellas pensaron en la radionovela y luego en la novela de televisión como su primera opción de vida. Actriz y cantante de radio, fueron respectivamente, hasta que por incentivos del destino se sentaron ante la máquina de escribir para no pararse más.
Aún así, era mucha pasión. Janete Clair, aún hospitalizada hizo lo indecible por terminar su novela Yo prometo (1984). En los últimos momentos llegó a escribir capítulos a mano, como narra, con emoción Glória Perez, que tuvo que terminar la última obra de la gran autora.
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| Récord: ¡Ivani Ribeiro escribió trece novelas consecutivas durante la década del 60! |
Vemos entonces que aunque muchos pasaron trabajo antes del éxito, no fue persiguiendo un sueño…
Ojo, la TV y la Novela, en mayúscula no existían. Fueron ellos los que lo hicieron. Por ende, tenerlo como sueño de consumo era difícil. Una vez dentro, como es natural, todo fluye. Improvisados y todo, los autores empezaron a pasar de una emisora. Una prueba más que el guionista es una profesión rara, escasa incluso hoy cuando muchos quieren, pero pocos pueden.
Por ello decían los mayores... es mejor llegar a tiempo que ser convidado. Y que no están todos los que son, ni son todos los que están...










