¡Haya corazón!
Muchos colores y samba paulista en el estreno de Haja coração (Aguanta corazón, para el mercado externo). Daniel Ortiz, sigue la escuela de su mentor Silvio de Abreu y tras una dosis de melodrama más o menos exacerbado, se lanza en los brazos del populismo llano, retratando la ciudad de São Paulo que, como manda el canon de éste, es un personaje más de todas sus historias. No por gusto, abre con imágenes de la urbe.Puede que la 'vida popular' no sea exactamente así y ese 'brasilerismo' sea meramente televisivo, pero adorna el relato que tiene que hacer justicia a su horario: la Novela de las 7, con tramas ágiles, humorísticas y juveniles...
Desde la apertura (ver aquí), se nota esa disposición. El uso de rejuegos visuales, muy al estilo de Jorge Fernando en los 80, también se inscribe en esa tendencia.
Ejemplo: la video-llamada en el celular en que Apolo (Malvino Salvador) le pide matrimonio a la efervescente Tancinha (Mariana Ximenes) que hoy pasa a protagonizar esta 'recreación' de Sassaricando, exitosa oferta de 1987. Es señal de los tiempos: lo viejo no vende. Los jóvenes son los que dictan la tendencia.
De ahí no sólo en cambio de núcleo protagónico, sino el énfasis en la tecnología y las redes sociales, hoy indisolublemente ligado a la juventud.
Ese mismo São Paulo ligero, trivial - repetimos 'de novela' - nos da su cara fastuosa y ultramoderna, con los preparativos de la fiesta de Fedora (Tatá Werneck, constamente reciclada desde su éxito en Rastros de mentiras). No es sólo el contraste de clases, sino de tipos. La dirección aprovecha la veta cómica de Werneck - nada unánime en la audiencia - y le saca el jugo desde el principio: Fedora, cumple 30, pero sólo está dispuesta a festejar 25 y para el carro en plena avenida para sacarse selfies osados y tener más seguidores que su competencia.
Alexandre Borges, en su personaje número mil en novelas de las 7, se apropia del tipo que ayer fue de Paulo Autran y Malu Mader, el de Tônia Carrero, en que se evidencia, una vez más, el 'rejuvenecimiento' de las tramas.
Ambos actores (foto abajo) son y lucen más jóvenes que aquellos en 1987 (foto arriba). Por muy figuras que fueran, ninguno de los dos clásicos de la escena brasileña podría protagonizar hoy en día. Haja coração, no sólo sigue la tendencia de la Novela de las 7, sino la instalada hace siglos en la de las 8: hay dos parejas centrales la joven y la madura. En la estelar, la madura tiene más peso; en la de las 7 tiene el rol secundario que tiene la joven en la principal.
La producción, como ya es un hábito, se apoya en la exuberancia del decorado y los colores acentuados. Buen hábito que le valdría copiar a la novela central, cuyo tenor sombrío, sin dudas espanta a mucha gente. Ya son tres producciones con un aire grave que apaga cualquier emoción positiva.
Como ya apuntó la crítica, hay demasiado didactismo. Sólo faltan notas al pie para explicar las situaciones o los personajes. Pero eso ya lo vimos en Por siempre (leer texto aquí), también escrita por Daniel (foto) que viene de una experiencia ¡árabe! y otra ¡mexicana! (el único autor de la Globo que ya pasó por Televisa y el Medio Oriente y que sólo ha desarrollado historias ajenas).
La expliación de la prisión de Giovanni (Jayme Matarazzo) es prácticamente incrustada en el medio del capítulo, pero garantiza un poco de misterio y sensacionalismo con la explosión del almacén que lo pone tras las rejas.Las culpas, en apariencia, recaen en Camila encarnada por una exagerada Ágatha Moreira, que no da la talla como snob y maligna.
Como pasa en estos casos, cuando la actriz es mala, queda en el aire un tufito mexicano.
A diferencia de su ficción previa Ortiz - aunque tengan un material probado - no dibuja tan bien su piloto y tiene que forzar un clímax de la nada:
Francesca (Marisa Orth), ha ocultado de su hija que el padre pudo ser asesinado. Tancinha lo descubre y pretende cobrar satisfacciones a Camila. Lo mismo hace Giovanni que, recién salido por buena conducta, encuadra a la villana... ¿dónde está la lógica?

Tancinha desembarca en la fiesta Fedora, donde arma un escándalo aún más exagerado que la celebración, cuuuursi como la propia homenajeada. Los dos quedan cara a cara y por ahí deberá ir la novela que si la seguimos es más por el tono refrescante y por su elenco que por lo que vimos hasta ahora.
De cualquier modo, la trama tiene potencial y habrá que ver cómo se desarrolla.
PS. Péricles, que canta el famoso samba Tiro ao álvaro, también incluido en la banda sonora de la novela original, no consigue reproducir el característico acento paulista...
![]() |
| Alexandre Borges y Malu Mader ya se había cruzado en Ti Ti Ti (Cuchicheos) - 2010 |


