¿A Ud. le gusta el culebrón? Pues bien, Segundo sol es su novela.
Con ritmo trepidante, sin fatiga, los necesarios aderezos románticos y una primera fase muy bien amarrada, João Emanoel Carneiro trae un novelón de manual.
Lleno de 'citas', 'inspiraciones', lugares comunes, incluso auto-plagios, el folletín se articula y fluye con seguridad.
Hacía tiempo que no veía que las fichas encajaran tan bien en algo que en manos menos hábiles, sin dudas, sería una 'mula sin cabeza' (para usar la jerga baiana).
Beto Falcão, estrella fugaz del axé, es dado por muerto en un accidente aéreo. Su ex Karola y su hermano Remy, ven en eso un chance de lucrar con su presunta muerte. Sumido en las deudas, Beto acepta ser parte del juego y se va a una isla del litoral baiano, donde conoce a Luzia, se enamora y la deja embarazada, sin él saberlo. Pero la malvada, con ayuda de Laureta, arma una trampa que termina en el coma de Beto y la muerte del marido de Luzia, que tiene que huir para evitar la cárcel. Ahí es donde entra en acción el segundo núcleo, que fue presentado en el momento oportuno y también rindió acciones: Claudine, la apagada patrona de Cacau, hermana de la fugitiva, decide aceptar a los hijos de ésta, para que el sol vuelva brillar en su vida... El golpe de gracia es cuando Karola se apropia del bebé de Luzia y lo hace pasar como fruto de su amor con el 'difunto'.
Todo eso en seis capítulos. Convengamos otros autores necesitan ¡cien! para montar su tinglado.
Nadie dice que no tenga pies forzados. Los tiene. Tampoco faltan cosas que rozan el absurdo.
¿Quién va a aceptar que una madre abandone a dos niños en la más tierna edad para huir?
Obvio, que es un momento ambiguo y al mismo tiempo dramático: ¿qué haría Ud.?
En su respuesta es que vive el drama... En la duda y la decisión.
Pero eso es parte del ADN del género. Sin absurdos no hay novela.
Si no le gustan las intrigas y le molestan las locuras ¡vea Animal Planet!
(pero incluso ahí no escapamos de la más triste realidad de la vida: el mundo es cruel e injusto y los realizadores se encargan de acentuarlo).
Golpes bajos: la madre se va y los niños corren tras el auto ahogados en lágrimas... ¡para partir el corazón!
Carneiro triunfa, donde la mayoría los autores brasileños falla: en tener asunto en los capítulos de inicio y en los cortes a comerciales.
No ha habido una emisión sin un golpe fuerte y sobre todo trascendente para mantener presa la atención en el segundo bloque tras varios minutos de publicidad.
Como ya es sabido, Carneiro no trabaja con grandes elencos y se concentra (al estilo más clásico) en pocos personajes.
En Avenida Brasil fue su principal enemigo. Aquí ha sido la carta de triunfo a la que se suman personajes arquetípicos, pero con trazos 'naturales' y diálogos coloquiales.
La idea del prefacio es hábil: le permite tejer una trama con la posibilidad de un desenlace cercano.
En la mayoría de los casos queremos que pase rápido, para que llegue la novela 'en sí'. Aquí ha sido, una mini-novela, dentro de la novela.
Si la segunda semana/fase decae, Dios dirá. La primera, muy a pesar de las críticas y los reclamos (orquestados) en la redes sociales ha sido muy operativa.
El gran 'menos' de la fase uno es Giovanna Antonelli. Todo lo que tiene de carisma, le falta de actriz (al menos aquí) y la vemos muy mal, sobre todo en los momentos de clímax.
Algo parecido le pasa a Déborah Secco, que viene con su enésima tramposa y trata de pasar por solapada. Sólo las divas de verdad logran villanas clásicas.
Adriana Esteves, que debutó en una novela baiana y fue expulsada por mala actriz, da un show de actuación (aunque ¡ojo! la Esteves ya tuvo su 'ensayo general': con todos los afeites Laureta no es más que una Carminha en el calor del trópico... ¡con tango y todo!)
Maldad en doble dosis...
Mientras tanto en las redes...
Las redes sociales son un compendio de obviedades. Entre espectadores hipersensibles y trolls mercenarios se oye el mismo coro que acompaña a todas las novelas desde que surgió internet: más de lo mismo, demasiada maldad, ¡¿hasta cuánto nos van a seguir engañando?!
Si no pareciera gente real, de 'carne y hueso' (al menos tienen nombre y foto) no dudaría que es la competencia pagando la claque para hablar mal de una emisora que, con baches y crisis, sigue produciendo la mejores novelas del planeta.
PS. La Globo se explicó: el hombre que estaba en el bote era un guardia que pusieron para la seguridad del niño, no un camarógrafo mal situado.
Todo autor tiene glorias y ocasos. Algunos aprenden la lección. Otros no. En el mundo de la competencia y la televisión comercial hay que saber cuándo desistir y darle otro rumbo a un estilo.
Esa parece la opción de João Emanoel Carneiro y su nueva historia: Segundo sol, que se estrenó este lunes en el horario estelar de la Globo.
Después de una escalada de sordidez y vileza, el escritor de Avenida Brasil (su gloria) y Las reglas del juego (su mayor ocaso), vuelve al modelo que lo catapultó en su debut como novelista titular: sol, playa y melodrama.
Con ello da pruebas de operatividad como funcionario y vanidad como artista.
La Globo es 'generosa', pero la 'consideración' tiene un límite. Así como el favor de crítica y público, que siempre agradan.
Y Carneiro, que vuelve a empezar como afirma éste, 'lo hace'. Casi textualmente.
La mejor metáfora de la obra quizás sean los brillitos que siguen a una secuencia de imágenes reales del Salvador de finales de los 90 con que abre el capítulo:
Una lluvia de confettis dorados cae sobre Beto Falcão, estrella fugaz del axé, creando la idea que es parte de esa apoteosis previa.
Pero tan pronto se abre el plano, descubrimos que es mentira y que el éxito es pura ilusión:
el background falla y Beto no puede 'seguir cantando' su único hit ante tres gatos que se reunieron para verlo.
Es la misma ilusión de éxito y novedad que puede traer esta trama que, al menos hasta ahí, resuelve muy bien a nivel simbólico y visual su principal premisa.
El propio Carneiro se sentirá como Falcão, levantado en brazos y luego arrojado al foso de los leones por el ente más inestable del planeta: el público.
Su diferencia principal es que a pesar de todo ha probado competencia y que tiene más de una bala en la recámara.
Dándole rostro a la traición o ilustrando la maldad: cuernitos para que no queden dudas
La espina dorsal tiene un poco de todo y de todas. De todas las novelas que han poblado el horario que aquí se bautizan en las paradisíacas aguas del litoral baiano en un texto que se perfila ágil y funcional (con destellos).
Elementos de Paraíso tropical, Avenida Brasil, O outro lado do paraíso (que, a su vez, se conecta con ésta en la venganza y los ratings que logró).
Incluso la reciente Rock Story, centrada en un cantante decadente (Vladimir Brichta, el actual villano Remy) y, claro está, El color del pecado, que le presta más de un giro.
Es que Carneiro nunca ha propuesto un argumento enteramente suyo u original. ¿O no era La favorita una relectura oscura de la famosa, pero poco trepidante Dancin' Days?
Por ende, amén de la natural reiteración del género novela, seguirán al aire muchas de las líneas temáticas de la trama de Walcyr Carrasco que no por gusto le 'pasó la antorcha' en un meloso comentario en Instagram, debidamente sazonadas con las aromáticas especias bahianas.
¿Pura etiqueta?
De la anterior la separa la coloquialidad, la rapidez, incluso el 'realismo' del diálogo. Es hábil para insertar los datos de forma natural, sin panfletazos.
En la mejor escuela de la otra, no deja de tener cabos sueltos. ¿O no es medio forzado que el protagonista pase por muerto cuando varios empleados vieron que no subió al avión?
Una celebridad menor no pasa inadvertida (aunque esté venida a menos) y tampoco amerita un 'luto oficial' declarado por el gobernador del estado.
Los villanos se orientan demasiado rápido entendiendo que les conviene más muerto que vivo, por muy justificado que esté en varios comentarios de Remy.
Malvados en acción...
Pero aquí el hechizo no se vuelve contra el hechicero y trabaja en pro de un capítulo preciso, sin desvíos, ni rodeos.
La imagen de Emílio Dantas como cantante de axé no convence. No sé, realmente, cómo sería Cauã Reymond, la opción inicial, cuyo perfil tampoco es muy convincente en ese aspecto. Pero no compromete.
Su look bebe en el de Carlinhos Brown, con los disfraces estrafalarios y la proyección escénica.
Dantas tiene cara de bonachón. Sonrisa limpia. Que le rindió un plus a su ambiguo personaje de Querer sin límites (el primer cartuchazo) y aquí lo hace totalmente potable como galán (aunque no lo sea).
Como pocas veces pasa, llega el primer corte a comerciales y queremos ver qué sigue después. Para el caso fue la apertura 'color Brasil', con tema refrito de Cássia Eller en clave de reggae.
Su letra encaja perfectamente en el título (si no es que encajaron el título en su letra). Pero es uno de los tantos déjà vu globales, pues el tema ya fue banda sonora de Malhação (1999), Tempos modernos (2010), incluso de Corações feridos del SBT.
Es obvio que la emisora no tiene el mismo poder mediático de antes y más que fabricar éxitos musicales, los recicla, creando un rejuego entre la nostalgia y lo ya consumido.
La apertura tiene un tufo demagógico y su única novedad formal es la fuente - horrenda - y la inclusión del crédito de 'dirección artística' abriendo con el autor.
(una práctica que se instauró en los 2000, pues antes los escritores iban tras los protagonistas y el logo o antes de la dirección al final).
¡Es la consagración del status de director! ¿Qué vendrá después?
Es evidente que el realizador Dennis Carvalho se ajusta al lenguaje de cada cual, pues esta novela no tiene - visualmente - nada en común con Mujeres ambiciosas (Babilônia), su oferta anterior.
Como no puede dejar de ser un JEC y para encuadrarse en la estética de las 9 los interiores son oscuros, llenos de atmósferas.
Hábilmente, guión y puesta introducen la segunda línea, que trae amén de bellos paisajes a Luiza, la heroína de la trama (es obvio que Carneiro prefiere darle el protagónico a los hombres y siempre narra desde los caracteres masculinos, excepción: la ya mencionada Favorita).
Candor sofisticado
Con rapidez y brevedad, deriva en la línea de Cacau (Fabíula Nascimento), hermana de Luzia, para poder dar cabida al alquiler que unirá a la pareja central.
La hermana no se conforma y va a Salvador en busca de mejores chances
Siguen en este bloque algunas 'licencias':
Cuadraron alquiler, que le trabaje, pero no el precio; ni siquiera le preguntó si tendría dinero para pagar.
¿Cómo deja ir al hijo con un hombre que acaba de conocer a pescar siendo la gente y el mar tan traicioneros?
La historia se desacelera hacia la mitad del segundo bloque, pero tiene que crear el clima de los futuros novios y lo logra.
Como ya es habitual, en el penúltimo cuarto de hora los protagonistas se besan y se aman.
Nuevamente, se ponen a la par la que terminó y la que acaba de empezar. Pero como en aquella el anuncio del matrimonio es demasiado fulminante.
Se supone que hayan pasado semanas. Sin embargo, es muy rápido. 'No por gusto', siendo tan intensas, las relaciones resultan tan frágiles al punto de caer ante el primer revés o una mentira.
Detrás de las cámaras: la ilusión sigue
Muy a pesar de la publicidad general, esta vez la novela no es exclusiva de Carneiro.
Márcia Prates lo acompaña en la empresa. Los dos son secundados por Fábio Mendes, Lilian Garcia & Eliane Garcia. Brevísimo equipo. Como prometió la emisora.
No obstante eso, hay aquí marcas registradas del autor, como los nombres rimbombantes o difíciles.
Ejemplo: Ariella, el apelativo que adoptará Luzia cuando retorne a buscar desquite por los sufrimientos del pasado. Lo que de por sí es una constante en su narrativa.
Repite el esquema de la pareja tramposa (Max/Carminha, Dodi/Flora, Kaíke/Bárbara, etc).
También el de traer un ex galán de las 7, de los descamisados de Lombardi, para vivir el personaje negativo (ej.: Marcello Novaes y ahora a Brichta).
Vuelven las familias ruidosas haciendo barullo a la mesa. Incluso el tango para sazonar las secuencias de los malos.
¿Finalmente volverá Carminha?
Como otros guionistas, Carneiro prefiere hacer el viaje con antiguos conocidos. Las más notables son Adriana Esteves, viviendo a la malvada Laureta, Giovanna Antonelli, en rol central y Déborah Secco, interpretando a Karola, la principal villana.
Esquema habitual: la traición siempre queda 'en familia'
Brichta y Secco mostraron credenciales en el primer episodio. Hay química. Hay malicia. Y también hay experiencia previa en personajes parecidos. Al menos en el caso de Déborah.
La Antonelli, no da como cantante, contrario a lo que dice Beto.Tampoco me la trago como muchacha simple que no conoce Salvador y no ha salido de la isla. La 'sofisticación' se le sale por los poros y le vendrá como anillo al dedo en la segunda etapa como DJ pulida en Islandia (foto).
En el capítulo dos le falla el tono cuando discursa, literalmente, sobre el valor familia y vomita su frustración para no darle el [natural] chance de explicarse al que creía el hombre de sus sueños.
Se hace evidente que es un bocadillo incómodo, saturado de información, cuyo fin es acotejarnos los sesos y hacernos aceptar sin crítica una separación más rápida que el noviazgo.
Para medir el desempeño del resto habría que ver el desarrollo del relato, pues como dije este capítulo se centró en su detonante.
Como pasó en Avenida Brasil la novela corre el riesgo de volverse cíclica para mantener viva la endeble tesis del cantante dado por muerto y que recuerda mucho a Roque Santeiro.
En la segunda entrega, en menos de 20 minutos, Beto amenazó varias veces con echar abajo la mentira y cansó un poco. ¿Cómo harán para que dure ¡20 años! y no nos muramos de tedio?
Sea como fuere, la historia mantuvo el interés, con buenos golpes de efecto, conectado a Laureta al cauce central e introduciendo en el momento exacto el núcleo de Roberval (Fabrício Boliveira), hijo del patrón y la criada, tradicionalísimo filón del folletín.
La audiencia respondió: 35 y 37 puntos en São Paulo y Río, respectivamente. La mejor cifra en dos años. En el Panel Nacional de TV acumuló 34/52%. En Salvador, la plaza crítica, el debut atrajo a 36/58% de los espectadores.
Extras
Segundo sol trae un paisaje nada habitual en nuestras pantallas: San Salvador de Bahia. No es la primera vez que el estado aparece en el horario. Viejo Río (Velho Chico), es el caso más reciente. En los 90 una de cada tres novelas se desarrollaba allá.
Ahora, la capital nunca había aparecido en la novela de las 8 (9). Algunos ven en ello una respuesta a la drástica caída del ibope en esa ciudad del nordeste brasileño.
Salvador moderno
En la misma cuerda baiana está la banda sonora, una de las más vivas de los últimos tiempos. Su leit-motiv es recopilar los hits que sonaban en la primera etapa de la historia.
Para darle unidad estilística y quitarle el aire comercial volvieron a grabar algunos de los mayores éxitos de la llamada axé music con arreglos más sofisticados a medida de un público cool (con el que Carneiro comunica bien). Lo único realmente actual de esta novela: su sonoridad.
Aun así, no todas las canciones salen inmunes. Simone & Simaria, Thiaguinho y Johnny Hooker traicionan el 'espíritu' de Mal acostumado de Araketu, Beleza rara de Ivete Sangalo y Beija-Flor de Timbalada imprimiéndole sus estilos, totalmente ajenos a aquellos.
Algo parecido sucedió con Você passa eu acho graça, clásico del samba que, a pesar de los adornos (un berimbau y una orquestación enrevesada), pierde color en la voz de Laila Garin.
¡Nadie como Clara Nunes para decir esta canción!
¿Error o premeditación?
La novela detrás la novela... trae una presunto fallo para calentar las redes. Y digo presunto, pues el camarógrafo que aparece en el plano de arriba, no pudo haberse pasado por alto. Es muy burdo para dejar una pifia así. Con las actuales técnicas no sería difícil 'desaparecerlo'. Si quedó, por algo fue...
Faltan negros en Segundo sol
Y como la propaganda es el alma del negocio, otra polémica aviva el interés hacia la obra. Muchos están cobrándole proporcionalidad racial a Segundo sol dada su locación: el segundo estado más negro del Brasil. El Ministerio Público del Trabajo instó a la Globo a hacer los ajustes necesarios.
Lo curioso es que hasta ahora ninguna de sus telenovelas baianas tuvo un balance adecuado en materia de colores. Mucho menos incluyó un elenco 100% local como también demandan.
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La despedida trae otra sorpresa, pues pone los créditos por bloques - tipo serie - no corridos como en el formato de TV. El cierre tiene el típico congelamiento y efecto sonoro. Esta vez totalmente solar en consonancia con la trama.
Como un comercial de jabón. Así luce la apertura de Sol naciente, regular novela de las seis que sale al mundo a probar suerte.
Walther Negrão, el autor titular, le agrega un nuevo ingrediente al sol, playa e Italia, temas ya tratados por él: la cultura japonesa.
El jabón se transforma en pizza y la pizza en sushi en los próximos minutos a los que les sobra la publicidad y le la falta, mucho, la telenovela.
Desde el principio hasta el primer corte a comerciales, sólo hay paisajes... y algunas cuñas informativas sobre los principales personajes.
Canciones en tres idiomas se alternan en una secuencia que se antoja lógica, pues así se presentan los núcleos: portugués, italiano, inglés...
(si bien no hay americanos en la trama, sólo una caravana de motos que trae a Mario – Bruno Gagliaso – al festejo de sus abuelos adoptivos que se desarrolla en una especie de ‘pequeña Italia’ de São Paulo).
Núcleo japonés... Alice es la 'única' adoptada
No basta con los contrastes de la familia japonesa presidida por Kazuo Tanaka (Luís Melo). Es evidente que japoneses son todos, menos el ¡jefe del clan!
Muchas ronchas que levantó eso en la numerosa comunidad nipona de Brasil. Entre 1,5 millones de personas ¿no pudieron encontrar a un actor para hacer el papel?
Cualquier semejanza con Suzuki en La sombra de Rebeca (1967) o El pecado de Oyuki (1988) de Televisa, ‘será mera coincidencia’.
Yonná... 'nacida y criada' en Japón
Gloria Magadán, famosa por sus 'licencias poéticas' puso a Yonná Magalhães a hacer de japonesa y lo más crítico a hacerse un harakiri, sólo reservado a los samuráis.
Mario, un motoquero forrado en cuero y con banda sonora de rock bluseado, hace de bufón en una puesta de teatro callejero y luego se hinca ante la Virgen pidiendo como el galán más mexicano.
Es hondo el abismo entre una imagen tan 'ruda' y un 'corazoncito' tan blando…
Tipo rudo en moto... cualquier semejanza con Caballo de acero y Fiera radical ¡no es mera coincidencia!
Una vez más la Novela de las seis se aprovecha del teatro de saltimbanquis, para crear un clima – que a mí me sabe antiguo – y para dar datos sobre la historia.
Lo que no sólo muestra una de sus fuentes, sino cuán añejos son los referentes y recursos de Negrão que, como la mayoría de los autores, creció en épocas que aún había malabaristas en las calles y las series se veían por tandas en los cines de barrio.
Especialista en italianas
Ese airecito lo percibimos en Geppina. La ‘armenia’ Aracy Balabanian vuelve a encarar un personaje italiano. Incluso su nombre comienza con ‘g’ como la Gemma de Passione.
Vuelven los diálogos servidos con fromaggio, pomodoro & pasta o dicho de otro modo con injertos en el idioma de Boccaccio.
Hay una intención expresa de mostrar los aires cosmopolitas de São Paulo.
También de entrar con suavidad en los hogares, como una novelita infantil de Sílvio Santos*.
Pero toda la sacarosa luce como un pegoste dulzón sobre un espagueti al dente que habría que sazonar y cocinar mejor.
El plato clásico de la abuela, sólo sabe cuando viene aderezado con lágrimas y corazón.
Tan impostado como el motoquero pan de azúcar es el elemento ‘mafia’ en el menú.
Recuerda a Flor del Caribe, que introducía el tema del fascismo en una clave semejante en un relato todo rosa.
La ‘cosa nostra’ fue la que movió un poco este soso capítulo de estreno. Abordada por un detective Geppina se reconoce en una antigua foto y asume que sus perseguidores han vuelto a buscarla. La anciana sufre un malestar y acaba ingresada en una clínica.
Con Gaetano (Francisco Cuoco), la veterana revive los temores del pasado y… ahí les tocará a Uds. digerirla. Digo, si es que les pasa por la garganta... A mí, confieso, que me costó bastante.
Pareja de 'buenas emociones' para complacer corazones blandos
Faltan en este estreno personajes importantes como doña Sinhá (una vacilante, pero simpática Laura Cardoso) la viejita intrigante que tiene más maldades que años en las costillas.
Su único éxito evidente, Laura tuvo que dejar la trama por problemas de salud para luego volver. Son demasiados años. Y eso se nota en la actuación. Aunque no lo quiera.
Negrão también abandonó el velero, que quedó en manos de Suzana Pires y Julio Fischer sus coautores. Un ACV lo alejó de la escritura. Silvio de Abreu tuvo que supervisar los textos.
Ello no se reflejó en la calidad de los libretos que, sin embargo, vieron aumentar su audiencia después del año nuevo. Walther retornó, pero ya lo básico estaba hecho.
Francisco Cuoco, sigue actuando mal como en sus mejores años. Pero se mantiene ahí porque es casi un patrimonio intangible de la Globo.
Aquí lo acompañó su ‘tocayo’ Caetano, otro lugar común de estos folletines-espagueti. Desde que Veloso hizo sus discos en ese idioma, vive metido en bandas sonoras semejantes.
Gagliasso y Antonelli (ambos de estirpe italiana) no muestran la más mínima química, a pesar de la intimidad forzada de esta amistad que luego derivará en amor.
Alice consuela a Mario tras la hospitalización de Geppina
Rafael Cardoso (al que le cayó alguna plaga ¡y de las malas!) es César, un villano-cliché que dice cosas hirientes y arroja cosas a su paso.
Los demás actores, ejemplo Marcello Novaes, a duras penas hablaron y sólo hicieron rol de figurante.
Si la historia es ver una novela japonesa, me quedo con las originales. Valga que ya voy por la cuarta y la disfruto (link). Pizza con sushi es, sin dudas, una mala receta...
Sol naciente es una telenovela de las seis emitida entre el 29 de agosto de 2016 y el 21 de marzo de 2017 en 175 capítulos. Su versión internacional quedó en 120. Su audiencia general fue de 21,2.
Fue escrita con colaboración de Jackie Vellego, Fausto Galvão, Sérgio Marques e Renato Santos.
Con dirección de Marcelo Travesso, João Bothauser, Bruno Martins y Felipe Louzada. En la dirección general y artística estuvo Leonardo Nogueira.
*Silvio Santos es el dueño del Sistema Brasileño de Televisión que se ha hecho célebre produciendo remakes de tramas infantiles mexicanas (Carrusel, Carita de Ángel, etc.)
Sabemos que la Globo es una fábrica de sueños y de estrellas. Salen unos, entran otros. Algunos son casi eternos, al punto que pasan años y años y continúan protagonizando a despecho de arrugas y manías (una disimulables, otras no).
Está el contingente de los francamente desechables, que luego de una o dos novelas, se esfuman para siempre, como un vaso de plástico o el papel sanitario.
Pero hay una categoría intermedia que a pesar de su status estelar, no han sabido mantener una carrera brillante, ahogados en papeles secundarios, sin pena, ni gloria.
Son, básicamente, los surgidos a finales de los noventa y comienzos de los dos mil, que luego de fulminantes ascensos, han seguido rutas mediocres
Ejemplos:
Ana Paula Arósio. Una gitana le dijo que sería una gran estrella. Que llegaría un papel que le daría fama mundial y así fue. Tras Hilda Huracán (1998), su debut mayor (antes hizo papelitos en el SBT), recibió un convite de Gilberto Braga para hacer Fuerza de un deseo (1999).
Ella debería ser la Ester Delamare, que deslumbrara a Ignacio (Fábio Assunção). Pero vino Benedito Ruy Barbosa y le ofreció en bandeja a la Giulianna de Terra Nostra (1999) y se le abrieron las puertas del paraíso, en grande.
La vida probó que su opción no estuvo errada. La buena crítica de Fuerza... nunca compensó su menor alcance. Terra Nostra fue un hit a nivel internacional (básicamente por ella y sus compañeros de jornada).
Impresionada con las cifras, la Globo, con prisa, se metió en Terra Speranza (2002), que como el Titanic, naufragó en Brasil y allende los mares.
En el ínterim, series y miniseries, prestigiosas, pero sin popularidad. Tampoco 'grandes' personajes. La actriz volvería al horario estelar con Páginas de la vida (2006), en un no-personaje.
Iba a ser Insensato corazón (2011), pero no compareció a las grabaciones y la Globo la vetó.
Hoy, poco se sabe de ella y sus proyecciones de futuro en materia de arte.
Thiago Lacerda
Lacerda es de la misma cosecha de Terra Nostra. Su atractivo, bien combinado con el de la Arósio, rindió el estruendoso (aunque injustificado) éxito de la saga italiana.
Antes, intervino - también - en Hilda Huracán.
Acuarela de Brasil (2000), lo puso frente a frente a Maria Fernanda Cândido, conforme pedía el público. Pero la chispa no fue tanta, como para dar un clásico de la dramaturgia nacional.
Sílvio de Abreu lo fichó y lo incluyó en la fallida As filhas da mãe (2001). El beso del vampiro (2002), fue otro fracaso con su nombre. En Celebridad (2003), hizo un papel corto al principio. Como Garibaldi, sí tuvo más expresividad en Siete mujeres (2003). América (2005) lo vio en la piel de un villano olvidado.
Páginas de la vida, le dio un papel tan pálido como a su colega. Ídem a Vivir la vida (2009) del mismo autor. Eterna magia (2007) fue su primera novela de las 6. Siguieron La vida sigue, Joya rara y está en punta Búu, una historia de las 7 que quizás pasé con la misma tibieza que las antes mentadas.
Maria Fernanda Cândido
Anunciada a bombo y platillo como la belleza del siglo en Brasil (exagerado, sin duda), Maria Fernanda Cândido, fue la otra gran revelación de Terra Nostra. Fue comparada con Sofia Loren y exaltada (aunque como actriz, sencillamente no existe).
Quizás por ello, ninguno de sus roles subsecuentes ha sido suficiente para mantener el status de 'star', que sólo le dura por la proverbial belleza.
Acuarela... la puso entre dos galanes (Edson Cellulari, era el segundo). Pero los devaneos sentimentales de Isa Galván, no fueron del interés de la masa. Tampoco el copia y pega de Esperanza, antes mentada.
Ninguno de sus roles en miniseries, especiales y novelas menores (Como una ola, Lado a lado), dejó huella en el recuerdo.
En Paraíso tropical (2007), tuvo un papel importante, pero efímero.
Ahora se dedica a su principal papel: el de beldad y muchacha-propaganda de diversas marcas.
Reynaldo Gianecchini
De Giane, decían los malignos, que era el nuevo 'gitano Ígor' (en alución a Ricardo Macchi de Corazón gitano, 1995).
Su actuación dejaba mucho que desear, pero era tan buen mozo, que le daba algunos puntos extra a Lazos de familia (2000), su gran debut.
Su paso por Esperanza, como Tony, el muchacho italiano que se enamora de la judía (A. P. Arósio), no tuvo el mismo efecto que en Lazos...
Pero vino El color del pecado (2004), para devolverle el aura estelar en los 5 cinco continentes.
No hubo química con Giovanna Antonelli en Siete pecados (lamentable novela de Walcyr Carrasco), ni con Priscila Fantin (otra cuya carrera ha sido irregular y que lo acompañó en la novela de Benedito).
Desde entonces, sólo en Fred (Passione, 2010), el actor, tuvo un rol de peso.
De Abreu lo reaprovechó en Guerra de los sexos (2012), tras su batalla con el cáncer. Guerra… cayó, como sabemos (a pesar de dar más rating que las actuales). No sería Manoel Carlos que le devolvería el éxito, con el borroso Cadú de Em família (actualmente en el aire).
Giovanna Antonelli
Parecía que, tras El clon (2001) Giovanna Antonelli, sería la nueva Regina Duarte. Cálida, con una belleza oscilante (algunas veces más otras menos), la muchacha desprendía todo el carisma necesario para volverse la nueva Namoradinha do Brasil.
Antes de llegar a la cima, pasó por la novela de las 6 (Tropicaliente, en un papel de 3ª) y la Manchete (Tocaia Grande & Xica da Silva). Volvió a la Globo, en Cuerpo dorado (1998), irregular novela de las 7, que le dio entrada en Fuerza del deseo (en otro rol secundario).
Obvio, que su éxito fue mucho más gradual que el de los colegas anteriores. Su despegue total fue con Capitu, en la mencionada Lazos... que fue la antesala de su gran rol, como Jade en la saga exótica de Glória Perez.
Volvería con éxito en Sierte mujeres y El color del pecado, que le garantizó un papel inolvidable como la malvada Bárbara.
Pero desde entonces, ha ido de fracaso en fracaso: Siete pecados, Tres hermanas, Vivir la vida, Aquele beijo...
Salvó La guerrera, cuando su papel se hizo más importante, en detrimento de la protagonista Morena. Pero como lesbiana - Clara - que se suponía revolucionara la pantalla y refrescara su carrera, no ha tenido el alcance esperado.
Por el mismo camino van...
las ¿actrices? Fernanda Vasconcellos, Grazzi Massaferra, Thiago Rodrigues (que hunden cualquier novela), Caio Castro, (a pesar de sus seis millones de fan en el FB), Henri Castelli, en menor medida Cauã Reymond (con roles marcantes, pero en la misma línea).
Algo parecido, podríamos decir de Nathalia Dill e Ísis Valverde, cuyo gran potencial se explota poco. Sin embargo, muñecas parlantes como Paolla de Oliveira, increíblemente, han protagonizado dos novelas estelares seguidas.
En el pasado, la Globo malgastó la belleza de Maitê Proença, con papeles medios en novelas de las 7. Un escándalo destruyó la reputación de Mário Gomes. Fábio Assunção cayó bajo el dominio de las drogas. Aunque papeles buenos tuvo. Y buenas actuaciones también.
Tampoco se hacen las grandes novelas de otrora y es obvio que es más difícil marcar el imaginario colectivo como lo hicieron la propia Regina Duarte, Glória Menezes, Tarcício Meira, Betty y Reginaldo Faria, Antônio Fagundes, Glória Pires, Suzana Vieira, y un largo, muy largo etcétera.
Podríamos hablar sobre la fama inmerecida y de carreras muy exitosas, sin la más mínima justificación. Pero eso sería un post aparte, pues como mismo la Globo echa por el caño promisorias figuras, eleva a un sinfín de actores que en otro país, difícilmente, ocuparían un lugar destacado.
Ojo, que aquí hablamos de 'estrellas'. No necesariamente de talento...
¿Qué otros actores, crees, que la emisora brasileña, ha dejado escapar entre propuestas mediocres?
Muy buen estreno tuvo La Guerrera (Salve Jorge), la víspera en Argentina. 14,3 puntos le dieron amplia ventaja sobre la competencia (6,2 y 1,5).
En su recta final Avenida Brasil dio 16 puntos. En la secuencia entró la novela de Glória Perez y 46 minutos más tarde, Insensato corazón que dio 10,7.
Fina estampa no se emitió ¿la habrán levantado? Buscamos en al web, pero no hay datos.
Mientras Avenida... cosecha éxitos por el mundo (menos en Perú, donde cayó al lugar 18, el último 04 de abril con sólo 7,3), en Brasil, la situación es crítica. Como nunca.
Por mucho que los fans eternos de Maneco y Benedito traten de enmascarar la situación, tanto Meu pedacinho a chão (Mi pedacito de suelo) y Em família están por el piso.
La primera semana de la recién estrenada Novela de las seis, dio 18 puntos. Idéntico indicador de Joia rara, que se despidió en baja evidente.
Parece hecha de algodón de azúcar. Quizás para mitigar el tedio de un BRB. Y a la vez, conectarse con los niños, que tan buenos resultaros dieron como público emergente al SBT (Carrusel y Chiquititas).
Para Luiz Fernando Carvalho era vital refrescarse luego de su larga historia con Benedito (Renacer, El rey del ganado, Terra Speranza) y seguir su línea 'exótica' (A pedra do reino, Hoje é dia de Maria, etc.).Pero esta vez parece que pecó por exceso. Como el algodón color de rosa Meu pedacinho... se deshace entre las manos.
De nuevo la Globo se va por la fórmula y busca replicar tendencias. Inevitable recordar Cuento encantado (muy bien recibida por un grupo específico). Sin embargo, tendencias, tendencias son... y hace falta algo más que un corte & pega para traer de vuelta a un público cada vez más distante del folletín vespertino.
¿Cuándo termine la curiosidad... - si es que hubo, 18 puntos, no es gran cosa - qué queda? Benedito Ruy Barbosa.
Da la sensación que volvió El rancho del pájaro amarillo lo que dos horas más tarde. Y aún así, el clásico infantil de la emisora, visto en más de 50 países, sigue sonando más 'serio' ante esta tarta de cumpleaños transformada en telenovela. Detalle, Benedito, escribió El sitio durante par de años en los años 70.
Obvio, que la crítica está exaltada (con excepciones, pero exaltada). La vaca sagrada no se mata. Se lame...
Hablando de vacas... sagradas.
La novela estelar, ha marcado los números más bajos que haya alcanzado un folletín en el horario. 22 puntos dio este último sábado, después de 26 el viernes. El lunes subió un poco - 30.
El acento en la relación homoafectiva de Clara y Marina para provocar el afecto 'Amor à vida', tampoco parece funcionar. Recordemos que tan pronto salió al aire Rastros de mentiras (como se conoce en América), colocó a Félix, el villano gay en la popularidad. Pero la dinámica Carrasco, burda y todo, es mucho más operativa que la de Manoel Carlos.
La única gran sorpresa es que la Globo esté ‘sorprendida’ con lo que sucede. ¿La definición de locura? Hacer lo mismo esperando resultados distintos.
Falso brilhante (la sustituta que escribe Aguinaldo Silva) parece ser la salvación. Pero los 'spoilers' que Silva ha lanzado en su sitio anuncian un refrito de Suave veneno. Nada, que esta vez el nombre le quedó bordado.
De la de las 7 es mejor ni hablar. Difícilmente se recupere y toda la esperanza está cifrada en Geração Brasil, del dúo que escribió Encantadoras.
Anticipación...
Viejos conocidos... Bárbara (El color del pecado)
Faltan dos años, pero la historia de João Emanoel Carneiro, ya se perfila. Amora Mautner, elevada a directora de núcleo, anuncia novedades (uso de seis cámaras en vez de las cuatro habituales) y una 'revolución' en el horario. También afirma que habrá cambios en los decorados.
Según chismes, la trama girará en torno de una chica con cáncer, asolada por una villana implacable (tipo Carminha). Marjorie Estiano y Giovanna Antonelli fueron las escogidas. La primera, sonsa, para variar. La segunda promete…
De Tres mujeres... - la que le antecede - sólo se conocen sus estrellas: Glória Pires, Camila Pitanga, Deborah Evelyn, Fernanda Montenegro, Nathalia Timberg, Daisy Lúcidi y Gabriel Braga Nunes + par de detalles.
Nuevamente, el tema gay, esta vez en la 3ra edad, de la mano de la Thimber y la Montenegro que tras vivir toda una vida juntas oficializarán su unión (como hizo su autor Gilberto Braga el pasado día 23/03, cuando se casó con su compañero Edgar Moura Brasil tras 41 años de convivencia).
Momento del sí (a la izq. Edgar, a la der. Braga)
Dizque Glória Pires será una asesina ninfomaníaca. Una viuda negra que mata a sus compañeros de cama, tras una noche de placer. Déborah Evelyn - ¡de nuevo! - una malvada (histérica, lo más probable).
Déborah, Glória y Denis Carvalho (director de Tres mujeres)
Al casamiento asistió la crème de la crème de la Globo...
Fernanda Montenegro y Sílvio de Abreu
Al cierre
Avenida Brasil, en baja tanto en Colombia como en México, donde a pesar de algunos atisbos de popularidad, se ha estancado. Con todo, sigue 3ra en la TV colombiana y en TV Azteca se mantiene en el tope.
De talento innato, Giovanna Antonelli (Río de Janeiro, 18 de marzo de 1976) se inició en la actuación sin influencia artística alguna. Una de sus virtudes principales desde pequeña es la determinación, por lo que comenzó su carrera a temprana edad mediante algunos cursos de interpretación y participando en el teatro de aficionados hasta los quince años. Inició su carrera televisiva con el programa infantil Angélica y a los diecisiete años de edad pasó un test de la Red Globo para su primer trabajo en el género novela a través de Tropicaliente, telenovela de las seis exhibida en 1994. Su personaje Bemvinda no tuvo mucha influencia en la trama principal.
Al año siguiente, la actriz obtuvo la oportunidad de protagonizar la novela de Duca Rachid, Mário Teixeira y Marcos Lazarini: Tocaia Grande de la extinguida Red Manchete basada en un libro de Jorge Amado: Tocaia Grande: a Face Obscura. La historia tiene como núcleo central la disputa por el dominio de una parcela de tierras y por el señorío político entre los coroneles Boaventura Amaral y Elias Daltro. En medio del altercado surge una prostituta, Júlia Saruê, que es perseguida por los coroneles. Ella tiene cuatro hijos, entre ellos el personaje de Giovanna, Ressurreição o, simplemente, Ressú. La muchacha fue criada por el padre Mariano en Itabuna y se enamora del coronel ciego Felipe Sampaio, constituyendo el romance central de la trama.
Su próximo papel a interpretar será la graciosa, singular y ocurrente Elvira de Xica da Silva (1996), personaje que obtuvo un éxito considerable. La novela, adaptación del libro Xica quem manda de Agripa Vasconcellos, fue escrita por Walcyr Carrasco con el pseudónimo de Adamo Angel, quizás por la ironía constante que manejó en los diálogos, la crítica a la sociedad del siglo XVIII y la osadía de incluir escenas violentas, espirituales y desnudos para el género telenovela. El personaje de Giovanna, es uno de los centrales que demuestra la intrepidez del autor: mujer poco común en la época, impertinente y con muy poco recato. Termina relacionándose con el homosexual de la historia y un esclavo, conformando un bizarro, ocurrente y divertido triángulo amoroso.
Una vez más Giovanna se incorporó a la Red Globo, después de sus éxitos en el canal extinto Manchete, formando parte del elenco de la novela de Antônio Calmon: Cuerpo Dorado (1998). Su personaje, Judy, es integrante de uno de los tantos triángulos amorosos presentes en la trama.
El año siguiente, interpretó a una prostituta de alto lujo, Violeta, en la novela de las seis: Fuerza del deseo, de gran fama internacional. Y, consecutivamente, fue Capitu, otra garota de programa, en la novela Lazos de Familia de Manoel Carlos. Capitu será llevada a ejercer la más degradante de las profesiones para mantener a sus padres y a su hijo. Apasionada por Fred, amor de la adolescencia, intenta retomar su vida pero es asediada por el padre de su hijo que la chantajea y un ex cliente que desea que retome su vida de prostituta. Personaje polémico, la química con su par romántico Fred (Luigi Baricelli) conquistó al público.
Su personaje anterior le valió un protagónico inolvidable en la novela mundialmente conocida El Clon de Gloria Perez. Giovanna enfrentó un gran reto: estudiar la cultura musulmana, aprender las costumbres, bailes e incluso algunas palabras. Jade, su personaje, es una brasileña de raíces musulmanas que es obligada a vivir en Marruecos con el patriarca de la familia Alí, luego de quedarse huérfana. Allí enfrenta grandes problemas, si bien había sido educada según los preceptos de el libro sagrado de los islamitas, no estaba acostumbrada a usar velo y tampoco al matrimonio por conveniencia. En el inicio de la trama, interpretando una danza local en uno de los cuartos de la espaciosa casa de su tío, conoce a Lucas, un brasileño que se enamora a primera vista de la joven, hipnotizado por su belleza exótica y siendo ampliamente correspondido por ella. Lamentablemente, su amor no puede realizarse por causa de las costumbres de la familia de Jade a quien le imponen un marido. Las decisiones que toman los protagonistas los lleva a separarse por un tiempo pero más tarde se reencontrarán cuando ambos ya no tenían ninguna esperanza. A todo esto se suma la llegada del clon de Lucas, el despreocupado Leo. El destino de Jade será ir de la mano con el futuro a través de Lucas o ir hacia el pasado, con un Lucas veinte años menor y sin problemas, regresando en el tiempo que ambos se habían conocido.
Giovanna Antonelli formó parte de dos miniseries: la primera fue Siete mujeres (A casa das sete mulheres) de Maria Adelaide Amaral y Walter Negrão basada en la obra homónima de Letícia Wierzchowski. Allí fue Anita, la corajosa gaúcha de Laguna, única mujer que formó parte de la guerra entre los imperiales y republicanos, conquistando el corazón del italiano Giussepe Garibaldi. Algunos años después, estuvo en la primera fase de Amazonia, de Galvez a Chico Mendes (2007) de Gloria Perez. Delzuite, su personaje, era integrante de una familia de nordestinos que buscaba la riqueza en el Seringal, su objetivo era conseguir oro negro: el caucho. Para conformar a Delzuite, Giovanna recibió clases de manejo de armas y tácticas de guerra.
Regresando en el tiempo, Giovanna hizo su primera villana en El color del pecado (2004), novela de las siete de João Emmanuel Carneiro. La magnífica interpretación de la actriz superaron todas las expectativas: pérfida, psicótica y, por momentos, graciosa por causa de su humor ácido. Se convirtió en un personaje odiado pero a la vez muy querido por el público, Bárbara, la joven interesada terminó redimiéndose en el último capítulo defendiendo la vida del protagonista de la historia, Paco (Reynaldo Gianecchini).
En el 2007 protagonizó Siete Pecados de Walcyr Carrasco. Su personaje Clarise, sencillo y agradable, forma parte de un triángulo con su marido Dante (Reynaldo Gianecchini) y la ambiciosa Bia (Priscila Fantin). A lo largo de la trama, el bonachón Dante cede ante los encantos de la villana. Uno de los problemas centrales de la novela fue el protagonismo excesivo Bia y sus pecados. La novela se recuperó gracias a la participación más intensa del personaje de Giovanna ya que el público brasileño deseaba volver a ver al matrimonio unido nuevamente.
Actualmente, Giovanna está desempeñando un rol protagónico junto a Cláudia Abreu y Carolina Dieckmann en la novela de las siete Tres irmãs de Antonio Calmon. Su personaje, Alma, es un poco torpe pero romántico y bondadoso. Es una médica exitosa pero fracasa constantemente en sus relaciones amorosas, su última relación fue la séptima y, cansada de ser engañada, regresa a su ciudad de origen donde se repartirá entre dos grandes amores del pasado. El crítico redactor jefe de Minha novela, Jorge Luiz Brasil destacó a Alma entre las hermanas gracias al talento de la actriz en la comedia.
Giovanna Antonelli sabe dar vida a sus personajes y convertirse en cómplices de ellos, de ahí su talento innato.
*garota de programa: mujer de la vida, prostituta.