PASSIONE: 'Saudade' de tiempos idos...

Lo mejor de Passione es la parodia que todos los martes le hace el humorístico Casseta & Planeta, tan pronto termina el folletín...

Silvio de Abreu nos está dando una clase de telenovela. ¡Quién lo duda! Pero no por la tan cacareada maestría que le atribuyen, sino porque estamos ante un manual de clichés y lugares comunes, que resulta [tristemente] paradigmático.

Y como si el airecito mohoso no fuera suficiente la seca dirección de Denice Sarraceni, no contribuye para refrescar un producto anticuado y sin sorpresa.

Tampoco se salvan las actuaciones. Duele ver a la gran dama del teatro y la TV Fernanda Montenegro, con ese constante aire errático, inseguro. Muchos de sus parlamentos parecen improvisados, como si no se hubiera trabajado previamente.

Hace años la Sarraceni, decía que no le gustaba marcar demasiado las pautas de sus actores. Sin embargo, la obvia carencia de dirección perjudica a una figura que como los gatos siempre consiguió 'caer de pie'.

Fernanda, desfila el 80% de sus escenas con cara de compungida... como María en la escena de la Piedad. Y no negamos que durantes estos 100 y tantos capítulos la matriarca de los Gouveia, ha pasado por un valle de lágrimas, pero a veces da la impresión que la actriz sencillamente no sabe el rumbo que la escena tendrá, 'sorprendiéndose', junto con nosotros con sus acontecimientos.

El texto, a pesar de su aire coloquial, está totalmente escrito en 'novelés'. Esa rara 'lengua' en la que sólo hablan los personajes de novelas y que no parece cosa de gente de carne y hueso. Con tal dificultad, ¿puede un actor hacer más que poner su piloto automático, grabar e irse para casa?

Diana...

Sin embargo, ni eso justifica, el que quizás sea el peor desempeño de la trama. Carolina Dieckman está tan mal, que incluso hay rumores de que será asesinada, para librarnos de su apática Diana.

Plana, monocorde, sin su natural belleza, la Dieckam enfrenta aquí el peor personaje de su carrera y de paso hunde el resto de la trama que, como protagonista, debería llevar a cuestas.

Tras bastidores circula un chiste: ¡hasta el bebé de Jessica, que no pasa del año, actúa mejor!

Y ya que caímos en el tema… La hija de Regina Duarte, sorprendió, con su impensada veta cómica. Años atrás también causó la repulsa del público, cuando le daba vida a la impopular Eduarda de Por amor (¡hasta un sitio había Yo odio a Eduarda! Para criticar su frágil desempeño)

Sin embargo, aquí Gabriela asume bien a la exigente y caprichosa Jessica, que vive casada con el bígamo Berilo (Bruno Gagliaso, otra revelación del humorismo tardío).

La risa...

En general la risa fluye aquí con más naturalidad que el llanto. La caricatura italiana y los ‘emergentes’ brasileños son lo mejor de esta historia, confirmando algo ya sabido: Silvio de Abreu, es un rey de la comedia y fue, justamente, gracias a ella que ganó proyección nacional a partir de la primera mitad de los 80.

Pecado Rasgado (1977), su primera obra de las 7, sufría por los excesos de humor. No era lo habitual, hasta que él lo convirtió en norma. Luego, Rainha da Sucata (1990), sufrió idéntico percance, esta vez en su estreno estelar.

Las manos 'se le iban' y donde le tocaba sembrar lágrimas, recogía carcajadas. Pero, poco a poco, se acotejó y así, logró éxitos estruendosos como La próxima víctima (1995) y Belíssima (2005) - esta última, más por sus índices, que por calidad (Passione, de hecho, parece ser Belíssima, pero en italiano... junto a la trama policíaca otro déjà vu de Silvio).

Aquí, cuando nada parecía funcionar, el segmento humorístico iba viento en popa y a toda vela, sobre todo gracias Irente Ravache, la brújula del grupo, que con su advenediza Clô lleva a todos a puerto seguro.

Las locuras de la nueva rica que batalla por insertarse en la fina flor paulista, arrancan sonoras carcajadas. Sin dudas una verdadera creación de la actriz. Flávio Migliaccio, Alexandra Richter y Andréa Bassit, respectivamente tío, amiga y empleada de Clô, están muy bien. Francisco Cuoco, su pareja en escena, no convence... pero tampoco irrita.

Villanos...

No es el caso de la debutante Mayana Moura, que quizás por las limitaciones de su personaje o la falta de oficio, no consigue sacar a su villana Melina de un perpetuo estado neurótico. Tampoco consigue ser muy potable la gran Aracy Babalabian... La constante beligerancia contra Clara (Mariana Ximenes) y su italiano 'de novela' (una de las cosas más criticadas a Passione) cansa.

Ya Mariana, ha sabido dotar de cierto humanismo a su personaje, que luego de una sarta de maldades en los primeros capítulos, por ahora, se ha 'redimido'. Cauã Raymond, volvió a repetir par romántico de ella, demostrando que ambos tienen química, así como que no es apenas una carita linda. Su incorporación de un drogadicto resulta orgánica y creíble. La subtrama es la que destona. Demasiado impostada, para mi gusto.

Rubios...

El núcleo de la familia de Danilo tiene altos y bajos. El único mérito de Tammy di Calafiori y Kaiky Brito (Lorena y Sinval) es que son rubios y de ojos azules. Pero de actuación ellos saben bien poco...

Ya Maitê Proença, también rubia y con ojos deslumbrantes, tiene momentos interesantes, sobre todo en sus desahogos con el mayordomo Arturzinho, caricaturizando al extremo al gay sensible, afeminado y frágil...

La muerte del tirano Saulo (Werner Schünemann), vino a refrescar un poquito ese núcleo que en realidad estaba bastante opresivo (nadie lo niega, el actor logró ser detestable, como toca a todo villano, pero hubo demasiados gritos y violencia física en el rol). Tampoco Silvio de Abreu le dio un personaje diferente. El asesinato de Saulo, por cierto, no es el único que se espera en Passione...

Cliché...

El capítulo de hoy terminó con una inquietante conclusión de Bete Gouveia: "¿será que todos estamos en peligro?". Lo único que le faltaba era [trémula] decir: "¿Quién será... ¡la próxima víctima?!" Sería el colmo... pero no está lejos. De Abreu no sólo recicla el gastadísimo recurso de ¿quién mató? (¡¿hasta cuándo?!), sino que quiere plagiarse a sí mismo reeditando la fórmula que tanto prestigio y popularidad le dio en el 95.

La audiencia justifica todo... de hecho, el Ibope ha crecido gracias a las retocadas y ajustes y hoy oscila entre los 38-39 puntos, luego de un comienzo poco prometedor.

Pero no hay dudas que Silvo - igual que todos - anda con la creatividad en baja. Y no es de ahora. En Torre de Babel, otra que cancaneó en los ratings, su malvada Ângela (Cláudia Raia) repitió con precisión milimétrica la misma coartada de la villanaza Isabela (Claudia Ohana) luego de matar a Andreia en La próxima víctima.

Esperanzas...

Aquí todo está por delante... en definitiva a Abreu y sus colaboradores (Daniel Ortiz - curiosa importación from Televisa s.a. - y cía) le quedan como 100 capítulos más hasta enero del año que viene. En ese ínterin promete desarrollar una trama detectivesca llena de 'misterios'.

Ya conocemos el de Gerson - neurótico rol de Marcello Anthony. La duda sobre sus posibles aberraciones aguzó mucho el morbo de los espectadores.

Aún Silvio no ha terminado de cocinar este caldo, pero en una sesión con el psicoanalista el campeón frustrado confesó haber sido 'abusado' en la infancia. Todo indica que la abusadora fue otra malvada, Valentina (Daysi Lúcidi). Parece que la señora es toda una especialista en la materia, pues trata de vender la virginidad de su nieta adolescente a quien mejor la pague.

Esta, sin dudas, es una acción de merchandizing social, igual que la adopción fallida de niños de la calle por Candê (Vera Holtz, como siempre bien en su desempeño, pero con un acento 'campesino' demasiado 'cargado' según las críticas).

Galanes...

El apartado de los galanes está surtido... luego de su éxito en India, una historia de amor, Rodrigo Lombardi vive el primer protagonista. Su carisma se inscribe bien en el perfil de héroe justiciero.

Reynaldo Giannechini, 'gana para el pan' con su primer villano. Pero nadie duda que si subió fue a costa de su apariencia. Tony Ramos - el galán otoñal - supo munirse a lo largo de su carrera de buena dosis de oficio, por ello tampoco traiciona a su bondadoso Totó. En particular gana cuando comparte escena con su madre (Bety) y la eterna amada (Clara). Pero no deja atrás la sombra del griego Nikos (Passione) y otro italiano Juca Mistieri (La próxima víctima).

Conclusiones...

En fin que para el que está viendo en retransmisión el clásico Vale todo y la orgánica y bien articulada Ti Ti Ti, Passione no cumple con la expectativa. Si bien los números del Ibope se ajustaron - de ahí la caída en las proporciones - no se puede negar que los aún bajos ratings no son porque la competencia haya mejorado... Ya Silvio de Abreu tuvo épocas mejores y es de esa genialidad que sentimos 'saudade'.

PS. Texto revisado y editado, el 02/09/11

2 comentarios

  1. Pues a mi me encanto "Passione", la estoy siguendo de principio a fin, y me gusta muchisimo. Especialmente los personajes de Tony Ramos, Mariana Ximenez, Mayana Moura yMarcella Valente y Caroll Macedo

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