Rusia: la tierra de las novelas brasileñas... (i)



Por: Antón Vélez Bichkov                                                                

Prácticamente desplazadas de la pantalla rusa por el producto nacional, que ha logrado notable éxito, un día las novelas brasileñas fueron los líderes indiscutibles de los ratings del país euroasiático.

De un mercado 'virgen' en el más estricto sentido de la palabra, Rusia se transformó en un productor de seriales, culebrones infinitos inclusive, que llegaron a mover a principios de la década un promedio de 250 millones de dólares y que se reproducen con ¡la velocidad de la luz!


Las grandes perjudicadas de este boom fueron justamente las responsables de que éste se produjera: las novelas brasileñas. Recordemos que fue La Esclava Isaura (Globo, 1976) la primera telenovela en el más directo sentido de la palabra que literalmente invadió las pantallas de la nación euroasiática, cuando aún era parte de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

La única experiencia previa en una serie de formato novelero fue la británica Saga de los Forsyte (link), que aunque despertó interés, jamás se comparó con las penurias de la pobre esclava blanca, que virtualmente paralizó al país en 1988, cuando se emitió la primera parte y luego en 1989, cuando se completó.

Isaura se vio en 15 capítulos de 60-70 min. (para los rusos el formato de media hora en que se exportó era sumamente incómodo e inusual), de lunes a viernes, a las 19h30 (minutos más, minutos menos). Los primeros cinco se vieron del 16 al 20 de octubre de 1988. El resto del 26 de febrero al 07 de marzo de 1989. En septiembre del 90 se repite por petición del público.

El precio según AIF era secreto comercial, pero se sabía que le costó diez veces menos que a España o Portugal (muy a pesar de ser un mercado de 270 millones de espectadores, pero sin publicidad) y dos veces menos que a Polonia o Bulgaria (lo que indica un interés especial de la emisora por entrar en la URSS). Una parte se abonó en dólares. Otras en servicios a la Globo.

Con la llegada de la economía de mercado, la TV rusa, cambió su marcado perfil cultural y educativo...   


Así la Radio Televisión Rusa –RTR Canal 2– enfiló sus cañones hacia el ‘norte’ y compró la soap-opera Santa Bárbara, cuyos ¡2140 capítulos! no pudo emitir completos, porque la gente simplemente se hastió...  

Tras cinco años en el top de los ratings, la soap fue perdiendo adeptos y de su privilegiado horario de las 20h30 en el 2000 fue exilada a las 11 de la mañana de donde salió en 2002 para nunca más volver... Curiosamente el novelón empezó a transmitirse por el capítulo 200 y pico.

El Canal 1 Ostánkino, decidió probar fuerza del entertainment latino y se decidió por la lacrimógena en todo sentido Los ricos también lloran, heredando con su popularidad también a la reina de los culebrones mexicanos: Verónica Castro.

Por tres mil y tantos dólares podía adquirir harta cantidad de novelas 'jaboneras' (como las llaman ahí, a partir del apelativo norteamericano que mencionamos un poco antes).

La Vero en Rusia (foto RIA)
El éxito de Los ricos... fue tamaño que la 'Vero', como cariñosamente la llaman sus fans, que fue recibida con los honores de una jefa de estado, lo mismo que sucedió con la 'honorable' Victoria Ruffo, que al llegar al aeropuerto moscovita de Sheremétievo encontró una alfombra roja y al entonces presidente Boris Yeltsin al pie de la escalerilla.

Razón para tanta fanfarria fue la repercusión de la dilatada Simplemente María que en 1993 atrapó la atención de todos, tanto en Rusia, como un poquito más allá, ya que tradicionalmente el Canal 1 de la URSS, mantuvo su preponderancia en el resto de las ex repúblicas soviéticas luego de convertirse en Canal 1 de Rusia.

Tanto la Rufo, como la Vero, que estuvo en otra ocasión más en 1994 a raíz de la transmisión de Rosa Salvaje, ganaron sendos abrigos de piel, más otros presentes que honraban sus 'talentos histriónicos'...

El ruso, acostumbrado a las sentimentales películas de La India (súper-populares por allá y único ejemplo de melodrama explícito presente en los medios soviéticos) se sintió como pez en el agua en los mares de sufrimiento de las novelas mexicanas.

Brasil, desplazado después de Isaura... no soñaba ni con aparecer. Hasta que la TV Moscovita (TVM) comenzó a emitir Mi bien, mi mal (1990) a las 21h00, la cual según reportes tuvo una notable aceptación, pero a nivel provincial.

Luna llena de amor (1990), remake de Doña Xepa (1977) tuvo menos suerte en el horario vespertino del canal 2 x 2 (que compartía la frecuencia de TVM) y pasó sin pena ni gloria.

No sabemos cuál fue la naturaleza del pacto, ni mucho menos la alquimia que lo promovió, pero finalmente la TV Globo salió a nivel nacional en el verano de 1995, cuando se comienza a transmitir a las 18h20 de lunes a viernes Tropicaliente (1994).

No es difícil imaginar el shock... de las penurias ambientadas en locaciones indefinidas, con producción deprimente la acción se traspasó a una exuberante playa del nordeste brasileño, con infinitas dunas, mucho sol y deportes acuáticos...

La Leticia de Sílvia Pfeifer, se dividía entre el amor rudo del pescador Ramiro, interpretado por Herson Capri y el refinamiento artístico del pintor François, vivido por Víctor Fasano. Leticia llora. Claro que llora. Pero nunca tanto como Mariana…  

Para colmo de males, sus hijos Vítor (Selton Mello) y Amanda (Paloma Duarte) le hacían la vida imposible: el primero con sus ambiciones y vengativos instintos (según él, ella era la culpable de la muerte de su padre) y la segunda acosando a su pretendiente de forma abierta y descarada.

Tropicana – como se llamó allá – no parecía dar la talla, pero venció la costumbre de ver el Canal 1 y Tropicaliente cerró con cuotas superiores al 20%, volviéndose un éxito para el canal.

Nunca fueron los 53% alcanzados por los primeros productos mexicanos (novedosos para el momento y degustados por todo el público, sin el prejuicio masculino que se impuso después). Había ya más competencia y menos curiosidad. 

Sin embargo era de los espacios más vistos de la TV Rusa al punto que su sucesora Mujeres de arena, bautizada para la venta internacional como The Secrets of the Sands (Secretos de arena), se ganó el apelativo de Los secretos de Tropicana.

El público esperando la ‘segunda parte’ de Tropicaliente sintonizó el Canal 1 el 3 de enero de 1996 (época pésima para comenzar cualquier producto televisivo), sin embargo en poco tiempo se volvió un enorme fenómeno de audiencia).

80 mil cartas confirmaron la popularidad de la trama de Rut y Raquel (Glória Pires), cuando el canal, inspirado por las mediciones, decidió organizar un concurso que terminaría con un viaje a Brasil, luego de 3 rounds de preguntas.

Todas sencillísimas, por ejemplo: ¿qué actor interpreta a Tonho da Lua? o ¿a qué signo del horóscopo pertenece Glória Pires?

Los tres capítulos finales del “mayor éxito occidental en la TV Rusa” (según propaganda de la Globo en una revista especializada) fueron diferidos para el fin de semana que correspondía a las elecciones presidenciales del país.  (ver anuncio aquí).

La 'tropicana' devela sus secretos (anuncio campaña)
En verano, los rusos, por lo general, ‘emigran’ a sus ‘dachas’ (casas de campo), donde entonces no eran usuales los televisores. Era menester garantizar el voto de la mayor cantidad de electores y las autoridades trazaron una estrategia: dejar el final de la popularísima novela para el domingo y así la gente se queda en casa y no fallaron.

La última emisión de Mujeres de arena garantizó la segunda elección de Yeltsin con bajo índice de ausentismo.

El doblaje de las gemelas fue toda una proeza. ¡Cuatro! actores interpretaban los más de 40 caracteres. En novelas mexicanas eran menos aún: dos.

En la URSS sólo clásicos tales como Lo que el viento se llevó o películas de sobrada calidad eran totalmente vertidas al ruso, con ajuste de diálogo y todas los demás detalles de un doblaje con todas las de la ley. Bastante respetable, por cierto.

Pero la TV impone sus ritmos y la prisa impera, por ende las voces se superponían (en el llamado voice over) filtrando en segundo plano los textos originales.  

En ruso  Rut y Raquel sonaban bastante parecidas, aunque la gente pudo percibir los matices de la interpretación de la Pires que a partir de ahí se volvió estrella novelera en Rusia. Paradójicamente Glória, jamás recibió una invitación presidencial, ni abrigos de piel, ni ametralladora Kaláshnikov... Los tiempos eran otros...

En compensación un público no menos cariñoso la acogió en 1996 en Cuba, donde le tributaron toda suerte de honores (claro, sin estadistas de por medio).

Quien pensaba que las emociones intensas terminaban se equivocó, pues la Globo en seguida le ofreció al canal ruso su éxito más fresco entonces La próxima víctima, traducida como La nueva víctima.

 Las historias detectivescas siempre activan las imaginaciones y con la novela de Sílvio de Abreu no fue diferente. El público comenzó a indagar quién sería el asesino múltiple de la lista del Horóscopo Chino e incluso se organizó un concurso por el periódico especializado Antena.

Como las dos novelas previas La próxima víctima tuvo una versión literaria.

Contradictoriamente, tanto éxito no produjo una renovación de contrato y en 1997 en su lugar entró un remake argentino de época: Una muchacha llamada Milagros, con Grecia Colmenares, que también cosechó fans gracias a Manuela, vista por el Canal 5 de San Petersburgo.

Y a pesar de transitar, en repetición, por canales locales ¿volverían las brasileñas a las frecuencias nacionales?

¡Lea el próximo capítulo de… Rusia – la tierra de las novelas brasileñas!

Rusia: la tierra de las novelas brasileñas (ii) 
Rusia: la tierra de las novelas brasileñas (iii)

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