O Sétimo Guardião: grandilocuente y densa


Por: Antón Vélez Bichkov ©

A O Sétimo guardião lo único que le faltó fue un vampiro. Quizás lo tenga. Pero ayer no lo vimos.

Cargado hasta el tuétano, con una puesta grandilocuente y densa, el regreso de Aguinaldo Silva y el realismo mágico al horario de las 9, pudo haber sido más leve, a tono con el estilo que lo consagró y con los tiempos que se viven.

Lo que le sobró en didactismo y datos, le faltó en elucidación. Se entiende, enigmas y misterios eran las grandes cartas del estreno. Aquello que despierta el apetito de un consumo posterior. 

Mas, a mí me supo demasiado críptica. Llena de flashazos y destellos, a la moda de un Sobrenatural o una serie de fantasmas.

Nada contra la forma en que estructuró el relato. Descontando el bloque final, cuando introduce algunos de sus caracteres secundarios, en un momento y con contenido poco adecuado a ese espacio, Silva, consigue ser eficiente, contando una anécdota precisa y centrada, con el mínimo de desviaciones. Apenas lo indispensable para proyectar su historia.

Una ciudad. Un gato. Un auto... Mucho misterio. Frases telegráficas, pero harto informativas.

¿Tieta o Pilar Batista? ¡Ambas! (TV Globo)
Desde el debut, Valentina, la villana, no sólo da muestras de ambición y esnobismo, sino que pone las reglas del juego: este es el día más importante de su vida.

Se casa su hijo Gabriel y en sus manos, parar variar, está el futuro de la empresa.

Gabriel ve a León, el gato, por primera vez... (TV Globo)
Pero un gato negro, literalmente, se le cruza por el camino y el joven, que ya venía atrasado para unos esponsales poco deseados, pone en jaque toda la estrategia de su madre que ha cifrado en esta boda la esperanza de remover su fortuna de la quiebra.

En salto cuántico, digno de la serie homónima de los 90, la narración recurva a un pasado inmediato y nos da el antecedente de estos hechos.

De una São Paulo nocturna, casi gótica, viaja a Serro Azul, que sólo existe en la imaginación del relato y cuyo intrincado valle, envuelto en un velo de neblinas (las de las montañas y la incógnita) le sirve de espléndida antesala.

Ahí – nos dicen luego – no hay internet, ni celular. A duras penas TV y teléfono y no siempre.

Su ubicación poco propicia le impide el beneficio de los avances de la técnica.

Raro en una población, donde – a todas luces – vive gente poderosa. Muy poderosa.

León se le aparece a Gabriel (TV Globo)
El gato es leitmotiv e hilo conductor. Y debo decir factor de una forzada intriga.

Los aires de complot se imponen desde el primer instante y en ello se les va la mano.

Su desaparición inesperada obliga a los ‘guardianes’ que le dan título a la obra a convocar una reunión de emergencia.

Hasta aquí podríamos decir ‘perfecto’. Sin embargo, el relato, sigue siendo la parte menos convincente.

Jorge Tadeo como le gusta: rodeado de mujeres (Lidia Cabral 26 años más joven en Piedra sobre piedra - Te odio, mi amor)
Navegando entre el cliché y la auto-referencia, Silva no logró volver al real-maravilloso de Piedra sobre piedra o Fiera radical (aunque los una más de una clave).

Calcando la espina de dorsal de Roque Santeiro (que también ancló la telenovela previa), le agregó algunos modernismos y ¿por qué no? visitó a sus colegas extranjeros. ¿O es que no se sienten los aromas de los Herederos... de Leonardo Calderone*? Un pueblo, una secta, un culto místico que les garantiza sus poderes. Incluso, las conjuras de un Twin Peaks que tanto sonó en los 90.

Es obvio, que hay una elaboración y una inversión que sólo la Globo puede permitirse. La mansión de Serro azul, por sólo mentar un ejemplo, está hecha a tamaño natural. Con todos sus ambientes y mínimos detalles. Incomparable con los sets de la novela argentina.

El team de directores se ha esmerado en retratar los decorados de modo que se recalque su grandeza en planos americanos que, más que colmar, desbordan los telerreceptores.


Como en la trama del 85, existe en Serro azul una pandilla. La élite local medrando con un embuste productivo.

No faltan los tipos-clave de la narrativa brasileña: el ladrón, la bruja, la matrona, el policía y el médico. Tanto, que se enumeran, en boca de uno de los personajes, para claridad del público. El mismo que para rematar resume su encuentro como un “asunto serio”, y así nos induce la tensión en un reflejo [mal] condicionado por un texto demasiado puntilloso.

Es justamente ese el mayor defecto: que por mucho que lo intentan – y la telenovela siempre está en clave alta, hasta volverse machucona – no se establece la alianza más crucial de todo drama: el pacto ficcional. Creernos lo que pasa y temer por los destinos de sus héroes.

Menos universales y más modestas, las fábulas de antaño hacían más creíble el realismo fantástico de los trópicos. Aquí, la puesta es muy distante de aquella raíz y es justo, los tiempos son otros. Pero entonces surge una brecha entre la pretensión y el tono narrativo.

Aguinaldo Silva & Rogério Gomes - dúo de éxito
Confundiendo magia con terror, el director Rogério Gomes, se extrema y acentúa la gravedad con que dotó de clase a Imperio, y vuelve al Séptimo guardián un coctel de plomo con pajilla de acero inoxidable.

Es cierto que fue la pauta que le dieron, pero el resultado quedó muy lejos del Brasil profundo.

Su otro bache sustancial fue el elenco, poco hábil para caracterizar y nada ‘autóctono’.

Dan Stulbach (el prefecto), jamás será un Ary Fontoura, como Letícia Spiller – desmejorada y con acento recargado – no es Eloísa Mafalda. Definitivamente.

Ahí pondríamos a Ana Beatriz Nogueira, a Antonio Calloni y un largo etcétera.

Lilia Cabral ya es un apéndice de Aguinaldo Silva.

Así como otra docena de nombres. Reciclados por amiguismo o cálculo.

A otros los premian por sus éxitos en sus novelas más recientes (Aílton Graça, Marcello Serrado o Marina Ruy Barbosa).

Gabriel desiste de casarse y Valentina le confiesa que fue abandonada... (TV Globo)
Como hicieron con Adriana Birolli en Fina estampa traen una cara fresca a la primera fila: Yanna Lavigne (Laura, la novia abandonada), pero está tan mal, que da vergüenza ajena.

La única novedad formal sería la incorporación de un Tony Ramos, que no me convenció del todo cuando profiere amenazas y llora por ver sufriendo a su hija. Algo no cuajó.

Valentina ya anunció en el primer bloque: hay mucho más que amor en juego. Repitió hasta el cansancio que aquel era un día crucial en la vida de todos.

Incluso, la novia 'nos dice' que la cosa se va a malograr cuando se rasga el glorioso vestido blanco.

Pero bueno, ese es un tip para nosotros. Para los personajes nada pasa. Incluso, cuando se nota la apatía de Gabriel.

Por ello, la reacción de Olavo (Ramos) sonó muy exagerada, pues parecía que hubiera una hostilidad previa y que entre Valentina y él había cuentas pendientes que sólo se zanjaban con la boda. Faltó abonar un poco más la historia.

 
La propia decisión de Gabriel de no comparecer al casamiento fue totalmente infundada.

El joven le abre paso a la duda y le pone pausa a sus acciones por una par de visiones inexplicables. A menos que estuviera hipnotizado, nadie deja una vida, sin una justificación más sustanciosa. Incluso, cuando ésta sabe a frustración.

Gagliasso parecería el psicópata de la serie de Glória Perez en su incorporación del estupor y el encandilamiento que le produjo el gato.

De conectarnos más con el hilo narrativo diríamos: ¡fue la fuerza misteriosa!

De hecho, esa será la carta que han de sacar con cada pifia. Vivir por ver.

Para los finales aparece la causa que la emana: la fuente azul, fuente de la eterna juventud, que los guardianes protegen a cualquier costo.

Huyendo del matón de la madre Gabriel tiene un accidente... Luz acude a ayudarlo
Marina Ruy Barbosa (con el terrible nombre de Luz da Lua) tiene sus momentos, mas sólo gana importancia cuando en una de sus experiencias paranormales siente que Gabriel requiere de su apoyo.

Aunque no hay beso – y gracias a Dios – ya estamos claros que los destinos de Gabriel y Luz da Lua están ligados.

La gata… como heroína mexicana aparece despeinada para probar que es linda, pero sencilla.


Formalidades


Para ser del interior, mucha música anglo que suena en O sétimo guardião

Desde la apertura que usa el tema The chain, lanzado por los Fleetwood Mac en los 70.

Con ello concilia lo útil, con lo agradable, repitiendo la experiencia de Imperio que ya tuvo una canción recreada de los Beatles.

Los fanáticos descubrirán símbolos del mal en ella, empezando por el minino, la encarnación de todas las desgracias desde la Edad media.

Nuevamente los créditos de la despedida vienen en formato de serie, no corridos.

Aunque constan... la autoría sigue siendo de Silva:las vacas sagradas delante y los terneros detrás (foto: noticiasdatv)
En ellos se incluyen los nombres de los alumnos que (co)produjeron la sinopsis en el curso que ofreció Silva hace un par de años. Como mismo pasó en Fina estampa.

Tras explotar las mentes frescas, el autor se vio ante la amenaza de demanda por Silvio Cerceau, el único del grupo que no aceptó las deshonestas condiciones que les proponían ceder los derechos morales de la obra, junto con los patrimoniales.

(entiéndase no sólo autorizar el uso del producto artístico, sino renunciar a la autoría)

Todo por la ridícula cantidad de cinco mil reales. Una miseria ante todo el potencial económico de la novela.

En julio de 2017 la historia estuvo en veremos y Silva, incluso, llegó a proponer otra sinopsis (Enquanto o lobo não vem).

Pero Sílvio de Abreu, director de dramaturgia, intercaló O outro lado do paraíso y luego puso a João Emanoel Carneiro que debía ir atrás de él.

La prima donna (noticiasdatv)
Directa o indirectamente, Silvio acertó.

La coyuntura política tras la elección de Bolsonaro no aconseja tramas muy polémicas. Al menos, muy frontales. También, la gente querrá evadirse y evitar la amargura de las calles.

No hay que decir, que Silva aprovechará la metáfora y el humor para lanzarle puyas a la ‘vida’…

Ya lo hizo en boca del prefecto: “Pra quê, pra câmara votar meu impeachment?” (¿Para qué? ¿Para que la cámara vote mi impeachment?)

0 comentarios

¡Gracias por tu opinión! No olvides que necesitas identificación para dejar tu comentario. Averigua cómo registrarte haciendo click aquí.