Velho Chico: el 8º Arte

Impecable. Como una foto de Pierre Verger*. Pero en colores. Los mismos de un Carybe, pintor que hizo de Bahía una segunda patria y de su gente, una inspiración perpetua... Así son los primeros minutos de Velho Chico - de estreno en el horario estelar de la Globo.

En un constante crescendo, la dirección - encabezada por Luiz Fernando Carvalho - tiene un clímax digno de una ópera audiovisual (nada que ver con soap-opera) con la muerte del Coronel Jacinto, en la piel de un muy curtido, en todos los aspectos, Tarcício Meira.  

Si no estuviera claro, este capítulo uno, sería la graduación de la Globo en materia de realización.

Tan alto ha llegado, que no la supera ninguna emisora del mundo (ni siquiera las norteamericanas, pues allá, las televisoras no producen TV; es el viejo y experto Hollywood, que asume buena parte de su contenido, y lo hace, desde las clásicas bases y modelos del cine: el llamado Séptimo Arte).

El octavo, no existe**. Mejor dicho, no existía, pues este estreno abre un nuevo capítulo en la producción dramática del mundo (que ya tenía buenos antecedentes, en esta misma emisora).


La desgarradora belleza de la miseria (bien en el estilo de Muerte y Vida Severina, una joyita realizada en 1981 ver aquí), se alterna con la reconfortante grandeza del paisaje, los detalles dramáticos, así como cierta grandilocuencia visual, que le dan este toque 'cinematográfico', tan necesario para que los clásicos le reconozcan virtudes al medio y, en particular, a las telenovelas.

Un sinfín de sutilezas, marcan el tránsito entre el mundo 'antiguo' (opresivo) y la modernidad ('liberadora'), que van desde los colores, hasta la ambientación que de tan barroca e intencionada, por momentos, deja en el aire la duda: ¿en qué época estamos? (por ejemplo esta foto)

Encarnação (Selma Egrei): adusta, pero sufrida por dentro
Ahora, si no se resolviera de forma tan feliz, sería muy difícil defender este texto que orbita entre la misma beligerancia verbal made in Benedito, las declaraciones de amor a la tierra, la injusticia social e intolerables dosis de demagogia.

Las frases "si Ud. fuera a vivir de lo que cosecha",  "es del silencio del pueblo que nacen los opresores", "como los coroneles que mantienen el pueblo amarrado debajo de sus botas", "el pueblo no puede vivir acobardado", suenan muy difíciles en una red que, incluso con sus méritos en la promoción de un mundo diferente (no sabemos si por espontánea y natural vocación o por compromiso con la 'realidad estadística' de los targets demográficos), al final representa el establishment en calidad y grado.

Pero esto ya es asunto de otro blog y otro crítico. A nosotros nos interesa la trama y esta, fue a duras penas presentada.

El detonante viene transcurridos exactos 11:41 minutos de los 57 que contó el episodio. El capitán Rosa (Rodrigo Lombardi) y el coronel Jacinto (foto), tienen su primer y único embate verbal, que evidencia el choque entre el hoy y el ayer, mas, para variar, la sangre no llega al río y no tiñe las verdosas aguas del San Francisco (que le da título a la obra).


El resto del capítulo, como el principio, se contenta con pinceladas informativas que, indispensables y todo, no suplen nuestra apetencia por anécdota.

Dicho en otras palabras, no pasó nada y Benedito se regodeó, como le es costumbre, en sus personajes llenos de detalles (aunque con un evidente toque de cliché, ya que prácticamente transitan de una novela suya a la otra) y no hizo esfuerzo alguno por multiplicar sus acontecimientos. La edición ajusta algunos puntos y hace más fluidos los minutos, intercalando las escenas, en ágiles secuencias.


Las frases líricas, el regusto por lo evidentemente antiguo, el supuesto sabor popular de los parlamentos (sólo Dios y los brasileños para saber si aquello es pertinente), son amigos conocidos de otras aventuras... y el gran plus que le aporta el escritor a sus folletines que de folletinescos no tienen casi nada.

Con otro autor, la crítica se habría exacerbado, pero ya aparecen por ahí los primeros atisbos que los 'especialistas' la recibieron bien.

Sería casi una herejía hablar mal de una obra tan exquisita y ningún crítico tendría pantalones para desafiar tanta maestría. Pero el mérito, volvemos a decirlo, aquí no es suyo (o de Edmara y de Bruno...), sino todo o casi todo de la dirección.


La Tropicália (movimiento musical, que unió en los 70 a los hoy, bastante más conservadores Caetano, Gal, Gil y Bethânia), da sabor a la vida disipada, casi psicodélica de Afrânio, la que transcurre entre las orgías y el vicio que, invariablemente, Benedito le atribuye a la 'ciudad'.


Escenas de desnudez velada de Rodrigo Santoro (el mencionado) –medio actor en Hollywood que no llegó a ser actor total en Globo – y Carol Castro (Yolanda) pretenden ser el compromiso con la modernidad desprejuiciada. De ese lado exuberante ‘Jorge-Amado’, que todas estas historias 'de Bahía' merecerían tener.

Hasta unos travestis, aparecen en escena (llegando casi a la cama), como otro guiño a ese tipo de novela libre, tropical (que poco o nada tiene que ver con Benedito, que se estaría comiendo los hígados a juzgar por sus recientes exabruptos (ver aquí) )

Luiz Fernando Carvalho dirigiendo a la debutante Marina Nery (Leonor)
Sólo la depurada dirección, actuaciones marcantes de casi todo el elenco y una espectacular dirección de arte, nos pueden sentar frente a la pantalla, para ver de lunes a sábado, Velho Chico (por ahora).

Si hubo boicot, mañana nos dirá el Ibope. Pero difícil, los movimientos 'correctos' nunca tienen ese nivel de articulación y convocatoria; para boicotear hay que tener disposición y actuación fascista y los gays, aunque no estén con Benedito, sin dudas aman la 'sensibilidad, el arte y la cultura'. Si algo habrá de perjudicar a VCH es exactamente lo que hoy es su mayor alcance.

Quién es quién en Velho Chico (en portugués)

Apertura




p://cultura.estadao.com.br/noticias/televisao,artesanato-em-madeira-estampa-abertura-de-velho-chico,1843223
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Un gran aplauso merece la apertura (ver aquí). (ver aquí ficha técnica). Pautada por las formas de la artesanía popular, desde los primeros acordes nos recuerda los años 70: música, tipografía y el logo (que no es mi favorito, pero encaja perfectamente en el estilo).
  Mais: 
*notable antropólogo francés, que vivió buena parte de sus días en Salvador, donde registró su vida cotidiana, en inolvidables e impactantes imágenes; 

**Preferimos usar aquí la clásica secuencia de las artes, que cierra con el cine; hoy en día, se ve la fotografía como el 8, incluso incluye el cómic como 9no, pero hay un vínculo directo entre cine y TV, y una buena TV, generalmente, pasa por el filtro de un 'buen cine'.


El coronel Jacinto con su gallo, el cual marca la cumbre y caída del personaje

1 comentarios

  1. Alguien sabe como fue imperio en ecuador que recien acabo y la cual no tendra sucesora brasileña ya q ira fatmagul que es turca lo q me da a pensar q le fue mal o q no quieren poner el fracaso babilonia.

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