Pintando un Goya para el mundo


Novo Mundo vino para cubrir los gastos de La dama de la libertad (terrible título con que se conoce en el mercado, la reciente novela de las 11). ¡No lo duden!

Hasta la Globo busca amortiguar sus inversiones, sobre todo cuando son pesadas y poco exitosas, sacándole el jugo al mínimo detalle.

Así pasó con Chiquinha Gonzaga (1999) y Fuerza del deseo (1999-2000). 

También con Terra nostra (1999-2000) y Esperanza (2002) (clonada no sólo por el mega-éxito de ventas que resultó la primera).

Ahora le tocó a Liberdade, liberdade (Globo, 11 pm, 2016) 'saldar sus cuentas'.

Con época y marcos afines, la nueva Novela de las seis, no sólo recicla la ciudad escenográfica, su ambientación y sus estilos, sino que se embarca – literalmente – en el género de capa & espada y en esa densa estética tan poco compatibles con la hora.

Un molesto filtro nebuloso matiza todas las escenas, dando la sensación que tenemos cataratas. Sobrecargados, resueltos entre el gris, el negro y el sepia, los planos parecen sacados de un Goya. 

¡Tremendo elogio! …si no se tratara de una novela rosa.

 
Por más que busquen adornar la imagen con elementos líricos y hasta un tanto fantasiosos (como la entrada angelical de Anna – toda de blanco, con su impecable estola y aquella lluvia de pétalos o plumas – o la bailarina luminosa – como si hubiera reflectores como ahora) es demasiado opaca para un público que se rindió ante la colorida Êta mundo bom. 


Es cierto, la etapa no es nada glamorosa. El Río de esos días era una aldea que se convirtió en Corte por puro capricho de la historia.

El Río de 1812 visto por los ojos del francés Jean-Batiste Debret
Napoleón invade Portugal y el clan real de los Bragança se ve forzado a emigrar a su principal colonia, otrora abandonada por la desidia y la ambición de la Metrópoli.

Y aunque para el momento de la trama (1817), la capital del nuevo reino había recibido sus retoques, con un teatro, un jardín botánico, paseos y otras soluciones urbanísticas, no es una ciudad europea (por cierto, devastadas por las guerra y la miseria).


No hay un Versalles, ni el esplendor de la corte austriaca, ni tan siquiera un Palacio de Queluz, el más fastuoso que tenía Portugal.

El Río de aquel tiempo era una villa de provincia, muy inferior al México o la Lima virreinales, más aptas para intrigas cortesanas e historias de romance. 

Por ende, se entiende que los ambientes no sean demasiado refinados... pero una Novela de las seis sin purpurina, es como un café amargo y sin azúcar.

Entonces surge el dilema:

No es la idealización rosácea de un lugar sin clase. Pero tampoco es el color 'real' de aquel Brasil que, con 'defectos', tendría una personalidad propia (...y que podría justificar la opción 'sombría').

En su deseo de que luzca 'antigua' la dirección de arte ha sido muy verista. Pero verista con la realidad pictórica de Europa.

En este ‘nuevo mundo’ todo parece viejo, caduco, como la destruida Europa que acaba de salir de una contienda, cuya representación, por cierto, es impecable.

Hay más de Goya que Debret – pintor francés que supo captar el Río colonial, en su esplendor solar de urbe imperfecta y tropical que aún conserva.  (dé un clic en los nombres y vea su obra)


Boda de don Pedro I y doña Amelia - comparen el colorido


Lo cual es todo un problema de concepto. 

¿No es ‘nuevo’ el mundo? (pregunto ¿para quién? ¿para Leopoldina, Anna o Joaquín?)

¿Por qué no existe un contraste entre ambos? (incluso cuando en el episodio dos se le vean otros tonos).

¿No están haciendo melodrama? El melodrama ama el color y la pompa.

Ese tenor goyesco que predomina en el producto no se aviene tampoco con el sabor aventurero (aquí emulando Piratas del Caribe, que hablaba en inglés, del bajo mundo, de ahí su deslucido e intencionado tratamiento fotográfico).


Es más afín con el retrato oscuro de una sociedad vencida, tipo Babilônia, que está muy lejos de la intención de unos autores que se estrenan y buscan su lugar bajo la luna.

Y nada tiene que enviarle a Los miserables o Cumbres borrascosas lo que la aleja de la experiencia del folletín latino, mucho más cálido, visual y emotivamente.

La Doña Beija de Manchete ilustra perfectamente lo digo. También Xica da Silva.  

La exuberancia natural que rodea día a día a los brasileños, mezclada con el sensacionalismo sentimental de ese pueblo, marcan una increíblemente osada historia, sin perder los contornos novelescos, que se adereza con detalles de vestuario y joyas (hechos en Italia, especialmente para la ocasión), con un colorido y lujo conscientemente acentuados – repito, la época no es ‘bonita’– y el erotismo explosivo de la bellísima Maitê Proença. 

Ya lo dijo Boni: ‘al pobre no le gusta ver pobreza’; la seca matriz visual y narrativa de Novo mundo y otras varias novelas es europea y norteamericana.  

Dicho de otro modo: un argumento equivocado, con una visualidad mal orientada y para colmo hecha con un canon demasiado internacional, puede que no vaya bien en la audiencia.  

La ligereza del estilo imperio, podría ser el leitmotiv de fotografía y ambientación. Cansados de los polvos, las pelucas y los miriñaques rococó, Europa le dijo no, no sólo a una moda, sino a una época que empezó a quebrarse con la Revolución francesa.  

El ‘nuevo mundo’ que se conformó en Brasil no se vio en este capítulo. 

Caracterizado por la 'austeridad' y 'simetría' de las formas el estilo imperio vino a a sustituir al recargado rococó
Algo de ‘historia’

No es la primera vez que este período de la historia se ve en la pantalla brasileña. 

Independencia o muerte (1972), lanzada por los 150 años del grito de Ipiranga, fue seguida A Marquesa dos Santos, miniserie de la Manchete de 1984 (foto). 

Un año después lanzaron Doña Beija nuevamente con Gracindo Jr. y Maitê Proença.

Carlos Joaquina, Princesa do Brasil (1995), O quinto dos infermos (2002), O Natal do Menino Imperador (2008), también trataron esa época.

Acentos

Razón llevan los que apuntan la rara distribución de los acentos. Sólo los caricaturescos y caracterizados hablan con algún detalle fonético o de época.

Los ‘portugueses’ hacen su esfuerzo (aunque a los portugueses mismos, estoy seguro, no les hará ninguna gracia).

Carlota Joaquina, la princesa española, por más que marque las ‘z’ y las ‘c’, parece importada del Río de la Plata (“estoy a escuchar macanadas el día entero”).

Los demás – extranjeros incluidos – hablan con acento paulista. Incluso, con las incorrecciones cotidianas.

Otra cosa ¡hasta los guardias austriacos hablan portugués! o al menos lo mascullan.  Umm...




Elenco 

Del elenco, sólo Ingrid Guimarães (Elvira) (foto) me pareció realmente interesante. Aunque sobren los personajes exóticos, que siempre son una posibilidad para lucirse. Ejemplo, la irreconocible Vivianne Pasmanter que interpreta a Germana.



Pescados de la laguna de A lei de amor (haz clic para leer la reseña), Chay Suede e Isabelle Drummond, vuelven como protagonistas  (otra práctica bastante habitual). 


Él luce un poco perdido. Ella, sosa, a pesar de todo el destaque que le han dado en estos años. 

Gabriel Braga Nunes, vive su milésimo villano con su consabida falta de carisma.


L@s 11,6 millones de fans de Caio Castro, estarán de plácemes viéndolo en la piel del príncipe don Pedro. Un personaje ya vivido por la crema y nata de los galanes brasileños:

Tarcício Meira, Grancindo Jr., Marcos Pasquim ¡hasta Reynaldo Gianechinni y Cauã Raymond! (en producción aún)

Pero no le dieron el plus necesario para una audiencia más decente.

Novo mundo tuvo el estreno más bajo de los últimos dos años: 22,3 puntos.

Anclado en el final de Sol nascente - terminada el martes, como se está volviendo costumbre - su presentación especial dio 29,5.  

Guión 

En realidad no pasó nada en los 41 min. del capítulo. Tras un detonante un poco flojo (don Pedro huye de un marido celoso), la acción se concentró en la princesa Leopoldina de Habsburgo-Lorena, que viene a Brasil a casarse con el heredero del trono Bragança. 

Junto a ella, Anna Millman, su profesora de portugués que al final del primer bloque, conoce, finalmente a su gran amor Joaquín, que pertenece a un grupo de teatro ambulante que por azares de la escritura termina en un salón de la nobleza.

Los autores Thereza Falcão y Alessandro Marson se regodearon en los detalles que la conectan más con las tradiciones narrativas europeas, que en producir anécdota, a pesar de una buena dosis de aventura. 

Según cuenta la prensa, su intención era escribir otro relato, pero Silvio de Abreu lo reprobó y derivaron en este, que repetimos, no tiene nada de casual…

Como colaboradores los dos pasaron por otras tramas de este corte: Cuento encantado, Avenida Brasil, Preciosa perla.

Razón tiene el dicho: lo que se hereda no se hurta.  Este es su estreno a la cabeza de un proyecto.

Detalle, hasta ahora no hemos visto un solo esclavo… ¿será para lucir más europeos?



Con dirección artística de Vinícius Coimbra (Liberdade, liberdade), Novo Mundo es una aventura romántica ambientada en el Brasil de inicio del s. XIX, entre 1817 y 1822. Su estreno fue este miércoles 22 de marzo de 2017.

Algo de ‘historia’ 2



Con idéntica intención visual, Fuerza del deseo, una telenovela redonda de Gilberto Braga, rindió menos de lo esperado, por su énfasis inicial en la capa & espada y el tono amarillento de sus escenas. 



Otra, que desde una visualidad dura y una fábula violenta, falló en su duelo con el público fue el remake de Hermanos coraje (1995). 


Luis Fernando Carvalho quiso imprimirle al clásico de Janete Clair el mismo estilo agreste y rebuscado que repitió en Velho Chico y el resultado de ambos casos ya es historia.

Hasta el momento sólo Que rei sou eu? (1989) pudo conquistar la audiencia con una historia de aventuras ymetáforas sobre la realidad política.

0 comentarios

¡Gracias por tu opinión! No olvides que necesitas identificación para dejar tu comentario. Averigua cómo registrarte haciendo click aquí.