A força do querer: aguada y a fuego lento


Más agua para inundarnos la vista. Las tres últimas novelas estelares de la Globo han empezado en ríos o presas.

No sé a qué santo acuático le hicieron la promesa, pero no está funcionando.

Por bellos que sean los escenarios (y a algunos se les ha sacado más partido que otros), no compensan guiones con poca sustancia y demasiada tibieza.

A diferencia de La guerrera (ver crítica), que empezó tan bien, en A força do querer, su nueva empresa en el horario de las 9, Glória Perez se permite ser reposada, hasta algo somnífera.

Como mismo se escribe esta reseña, va acomodando suavemente un detonante que sin dudas es fuerte, pero no surte efecto (al menos para mí).

Quizás no sea ella, sino la realización siempre competente de Rogério Gomes, que le quitó el aire de grandilocuencia rosa que le daba Jayme Monjardim a sus textos.

Pero es un hecho que entre el principio y el primer esbozo de acción transcurren valiosos ¡12 minutos! y más de una escena con tintes muy generalistas.

Por un lado demoraron algo presentando personajes; por otro, no crearon un reflejo lo suficientemente fuerte, como para incluirnos e inquietarnos...

Rogério Gomes estudia escenas con Dan Stulbach y Rodrigo Lombardi junto al río

En los guiones americanos existe un segmento llamado teaser. Tan establecido está, que hasta consta en los diccionarios virtuales:

TV: fragmento o secuencia corta de un programa usados al inicio o antes de un intervalo para atraer la atención de la audiencia.
Los guionistas jóvenes lo usan con mejor pericia. Los clásicos no saben accionar este 'señuelo' confiados que una exposición lineal será su mejor carta.

La audiencia, pese al avance tecnológico, ha ido para atrás en términos de recepción y cultura.

La Globo hoy mastica las historias, en su afán de alcanzar todos los targets.

La moda de hacer preludios se ha vuelto [molesta] norma en este espacio.

Tampoco hay que olvidar, que muchas de las grandes plumas, rondan la séptima década de vida y eso impone temas y un ritmo a su escritura.

Así pues, la septuagenaria Glória – le faltan pocos meses – se embarca en su lánguido velero con pocos contenidos realmente nuevos y viejos conocidos. 

En el estreno un dueto dorado: Rodrigo Lombardi y Juliana Paes (Caio y Bibi).

No esperen ver a Raj o Maya. Nada más lejos del glamur de India.

Con un naturalismo recalcado, y hasta algo ajados (vea escena), los dos protagonizan un diálogo maduro de amor y frustraciones (vea escena 2), como para exorcizar todas las críticas de superficialidad y absurdo sufridas en La guerrera y otras tramas.

Las emociones llevan a la ruptura y Caio descubre que Bibi tiene un amante, Rubinho (Emilio Dantas).

Eu te amo (oír), en voz de Chico Buarque, refuerza la ‘madurez’ de este conflicto. Quien conozca las jerarquías de la canción brasileña comprenderá lo dicho. La lírica de Chico ha transitado por muchas bocas, pero en la de su autor gana el certificado de ‘no comercial’ y por ende, trascendencia.

Puras etiquetas.
Ingenio web: Raj y Maya viviendo la crisis de los siete años

Repiten, además, Débora Falabella (Irene), Humberto Martins (Eurico), Edson Celulari (Dantas), su yerno Raul Gazolla (Alan), Betty Faria (Elvira) y Totia Meirelles (Helena).

Protagonistas: una historia coral (collage Mundo novela)
‘Nuevos’ son Paolla Oliveira (Jeiza), Maria Fernanda Cândido (Joyce), Bruna Linzmeyer (Cibele), Lilia Cabral (Silvana) en un elenco menos abultado que otras veces.

Ojo, no es la típica novela de la Perez. De hecho diría que es la más austera desde El clon – que la consagró como una autora de exotismo y pompa.


Detonante: Eugenio (Dan Stulbach) viaja con su hijo Ruy (João Gabriel Cardoso) a Acre. Se desata una tormenta y Ruy cae al río durante una travesía en barco. Zeca (Xande Valois) trata de ayudar a Ruy, pero a ambos los engulle la corriente. Un sacerdote indio los rescata y les advierte de cuidarse de todo lo que venga de las aguas.

No deja de hacerle honores a esa fase cuando incluye una secuencia onírica (verla) en que los dos muchachos viven al unísono la misma ensoñación acuática.

Y aunque trascenderá al resto de la historia el detonante, en realidad, tuvo sabor a golpe de efecto, pues al final el chico retorna al padre tan trivialmente como cayó al río.

Exotismos brasileño para no perder la costumbre
Con varias líneas, en apariencia inconexas, A força… se limitó a presentar lo que dará base al triángulo amoroso: ya crecidos, Ruy (Fiuk) y Zeca (Marco Pigossi), se disputan el amor de Ritinha, la sirena (Ísis Valverde).

…y bosquejó, muy someramente, la adicción al juego de Silvana y la transexualidad de Ivana (Caroline Duarte), que nada aportan al relato.

No a esta altura. Debutar con un ‘no soy yo’, mientras la joven se mira en el espejo, es querer atizar desde temprano y sin pericia, una polémica que me sabe a gancho.

De esos que requieren más maña que talento y que se conjuran para generar impacto. 

La Perez insiste que es para crear cultura al efecto y le creo. No es la primera vez que levanta una bandera socialmente útil.

Pero hay también un cálculo. Un cálculo que no se perdona y que difícilmente supere la barrera de la banalización del asunto.

El fenómeno trans es un libro aún por escribir y no será la dudosa exposición en la novela que genere la primera página...

Nada resuelve querer que la ‘masa’ comprenda a los trans cuando los primeros que aún no se comprenden cabalmente son ellos mismos. La intolerancia al cuerpo biológico puede ser un hecho. Pero la razón que lo genera no.

A menos que los presenten en blanco y negro, en términos ‘bueno’/ ‘malo’, ‘es’/ ‘no es’ (hombre o mujer), no veo cómo la autora pueda posicionarse para abrazar la causa y pasar un punto de vista de un asunto no definitivo.

La sirena o el 'espíritu traicionero' de las aguas mansas…
En todo caso, la mención de ambos asuntos demuestra problemas de gradación dramática, pues fuera quedaron otros personajes importantes o antecedentes no tan distantes de lo que viene por ahí.

Bibi, deberá transformarse en una reina del bajo mundo. Zeca se muda a Río y conoce a Jeiza, una policía que quiere ser luchadora MMA. Joyce verá su matrimonio en jaque con la entrada de Irene.

La suerte es que el elemento rural no luce tan impostado como en A lei do amor (leer crítica) que, como sabemos, fue injertado a instancias de Silvio de Abreu, pues no constaba en la sinopsis.

Los 33,1 de promedio (con pico de 36) que dio este episodio probaron, al menos, la curiosidad de la platea.

La crítica brasileña fue favorable, pero no atinó a más que resaltar el ‘capítulo movido’. Le vio agilidad, ¿cuál? Una agilidad horizontal, pues en esencia es lenta.

Pero la mesa no quedó servida y quedaron muchos platos por sacar. Si Glória los cocina a fuego lento y con buena sazón sólo el tiempo dirá.

Grato logo de A força do querer, mucho mejor que la apertura:


Caetano no puede quejarse, 'está en alza' en las novelas de las 9. Segunda canción que vuelve a grabar, para ilustrar una apertura estelar. Pero a diferencia de la Velho Chico (leer), un primor, tanto la canción, como la presentación quedó sosa. No tiene la fuerza de la letra, mal defendida por su autor (preferiría una Fafá de Belém, pujante desde la primera nota (oír aquí) o incluso la versión de Gal Costa (oír), pero Brasil es un país donde reina el establishment, incluso en la cultura y Caetano es una 'mafia').

PS. Ya lo comenté en las redes sociales, pero lo reitero: 'predije' que este sería el tema principal. Nada difícil, pues la trama llegó a llamarse Flor do querer ("...ah, bruta flor do querer, ah, bruta flor").

2 comentarios

  1. Fui ver o primeiro capítulo e achei as primeiras cenas muito expositivas (para primeiras cenas), mas vi os capítulos de sexta e sábado e achei uma boa novela. Gostei que não tem filtro de videoclipe e os cenários têm boca de cena, ao contrário das últimas novelas do horário que, por isso, eram horrorosas de se ver.

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    1. Desculpa Pedro Henrique, só agora vi o comentário. Não me chegam as notificações e por puro acaso passei pela moderação e vi esse e mais alguns.

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